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sábado, 2 de febrero de 2019

Relación empréstito Baring y la cuestión del rosismo

Guillermo Caviasca
UBA/UNLP

Relación empréstito Baring y la cuestión del rosismo

Este artículo esparte de un trabajo más amplio sobre algunos aspectos del periodo en que Juan Manuel de Rosas fue una figura determinante en la política Argentina. Aborda los aspectos referidos a la cuestión de la Deuda externa. Para este periodo el empréstito es el de la casa Baring Brothers, contraído en 1824. No es un trabajo que se centre en detalles económicos ni políticos, sino una interpretación de ambos a nivel de “economía política” y su relación con el despliegue concreto de las contradicciones sociales del periodo.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

El Operativo Dorrego. La política de Montoneros hacia las FFAA en 1973

El Operativo Dorrego. La política de Montoneros hacia las FFAA en 1973
The “Operativo Dorrego”. Montoneros policy towards the Armed Forces in 1973

Ponencia presentada en el Congreso de historia de Avellaneda y Barracas al sur. 2018

Autor:
Guillermo Martín Caviasca. Dr. UBA/UNLP

Resumen: En el año 1973 la organización montoneros ocupó espacios institucionales en el Estado, en coincidencia con la asunción del general Jorge Carcagno como comandante del ejército. Carcagno mostró una intención de dialogo con la guerrilla peronista y Montoneros implementó una serie de políticas de acercamiento a los militares nacionalistas. La más visible fue el Operativo Dorrego donde el ejército y la juventud peronista de todo el país, pero especialmente los jóvenes del Capital Federal y el Gran Buenos Aires, realizaron obras en las zonas inundadas de la Provincia. Esto abrió una amplia discusión en la organización y en la izquierda revolucionaria, sobre la validez y posibilidad de la colaboración con las FFAA y genero fuertes internas en el Movimiento Peronista

lunes, 24 de diciembre de 2018

Guerra, política y lucha de clases. Una relación productiva y conflictiva

Guillermo Martín Caviasca
UBA/UNLP helicopterox@yahoo.com.ar

Guerra, política y lucha de clases. Una relación productiva y conflictiva

Ponencia presentada en las jornadas de sociologia de la UNLP el 56 y 7 de diciembre del 2018

Introducción
Abordaremos en esta ponencia una breve presentación de las relaciones entre teoría de la guerra y lucha política. Desarrollaremos tres apartados. El primero con una presentación sintética de algunos aspectos claves de la teoría de la guerra iniciada en Clausewitz y de sus críticos de mayor influencia. Luego, otros dos, cada uno con una corriente política que encaró mediante la incorporación de categorías militares la resolución de sus ideas estratégicas para los problemas nacionales y mundiales: el peronismo original, el marxismo clásico y los movimientos de liberación nacional. Dejamos de lado el desarrollo político militar de los contrarrevolucionarios de la seguridad nacional por necesidades de extensión de este trabajo y porque parten de ideas distintas a las prusianas, aunque seria pertinente ya que es otra vertiente de gran influencia en la relación de lo político y lo militar. Tampoco desarrollaremos las ideas que desde los teóricos críticos a Clausewitz aparecen en el campo político y social.
Hemos agrupado sintéticamente a “los marxistas” sabiendo que podríamos dividirlos al menos en tres corrientes: el marxismo clásico hasta Lenin y Gramsci; el marxismo de la URSS y la tercera internacional que abarca a los PCs clásicos del mundo; el marxismo tronquista y los Movimientos de Liberación Nacional. Sabemos que en este trabajo no podemos desarrollar a fondo cada uno de los problemas que se abren, pero el objetivo es dejar plantadas hipótesis para su análisis posterior. Buscaremos definir algunas líneas de interpretación de la formación de teorías políticas globales desde sus raíces viendo sus influencias y los caminos de desarrollo alternativos. Intentaremos también presentar inicialmente algunas ideas sobre los problemas prácticos que pueden surgir al incorporar linealmente desarrollos de teoría militar a un conflicto político que no llegó al plano militar.
Señalaba Cristopher Hill en Los orígenes intelectuales de la revolución inglesa que “en mi opinión, los sistemas intelectuales que desempeñan un papel importante en la historia –el de Lutero, el de Rousseau, el del propio Marx- deben su éxito a que responden a las necesidades de grupos significativos en la sociedad en la que arraigan”.[1] Es interesante ver como las concepciones de Carl Von Clausewitz aparecen como un sistema de ideas que tiñe en diferente grado, pero siempre en forma destacada, el pensamiento político moderno. Continúa el historiador británico “soy escéptico en lo que se refiere a los árboles genealógicos de las ideas. A está influenciado por B, que recogió sus ideas de C, lo que explica la acción Z. Siempre es fácil construir cadenas causales una vez que se conoce lo que se quiere explicar”[2]. Esperamos a lo largo de este trabajo evitar esa tentación y que el lector tenga presente esta advertencia cuando analizamos las posibles “influencias” que hacen a la formación de las ideas. Por ello asumimos el concepto recién mencionado de “influencia”, contorneado por Hill, como alternativo al de sumatoria aritmética. No es nuestro objetivo demostrar como las concepciones militares de los actores que estudiamos fueron formadas por el pensamiento militar de predecesores calificados, sino por el contrario ver como las teorías políticas se desarrollaron con elementos de teorías militares, acorde al clima y necesidades de la época.
Creemos con Marx en uno de los Borradores más conocidos, Las Formaciones económicas precapitalistas, que uno de los primeros trabajos colectivos de las comunidades humanas es la guerra “Por eso es la guerra uno de los trabajos más originarios de todas estas entidades comunitarias naturales, tanto para la afirmación de la propiedad como para la nueva adquisición de ésta (…) Las dificultades que encuentra la comunidad sólo pueden provenir de otras comunidades, que ya han ocupado esa tierra o que molestan a la comunidad de ocupación. La guerra es entonces la gran tarea común, el gran trabajo colectivo, necesario para ocupar las condiciones objetivas de la existencia vital o para proteger y eternizar la ocupación de las mismas”[3]. La guerra es así una de las experiencias humanas más antiguas de las que aprender cuyo origen genético puede rastrearse en las mismas comunidades primitivas.
Se desarrolla posteriormente bajo un orden estamental, o de castas/clases, que se estructura en torno a la relación, balance de poder y lucha entre los diferentes grupos internos de la comunidad por la producción y distribución, y el conflicto con otros grupos ajenos a la comunidad propia. Hasta llegar a la época de la revolución burguesa donde la guerra adquiere su carácter mas elevado al involucrara a toda “la nación”, como nueva forma de comunidad humana mucho mas “total”. Para Clausewitz es claro que la guerra moderna es un fenómeno social que tiende a abarcar a toda la nación. Que su “forma” concreta en cada época proviene de “las ideas, los sentimientos y las circunstancias dominantes en el momento y si quisiéramos ser verdaderamente sinceros, debemos admitir que este fue el caso real, aun cuando la guerra tomó su carácter absoluto es decir, con Bonaparte”[4].
            En este sentido el prusiano está atento a que cada época histórica tendrá su forma de guerra y organización militar acorde al tipo de formación social. Siendo la época moderna la que caracteriza una forma de guerra que implica a toda la sociedad. Destaca que no eran los ejércitos franceses mas “fuertes” que los antifranceses, sino que estos últimos perdieron por socialmente “anacrónicos”.

Clausewitz en el origen de la teoría moderna de la guerra y su implicancia social
Las pasiones que deben prender en la guerra tienen que existir ya en los pueblos afectados por ella; el alcance que logrará el juego del talento y del valor en el dominio de las probabilidades del azar dependerá del carácter del comandante en jefe y del ejército; los objetivos políticos, sin embargo, incumbirán solamente al gobierno
Para los marxistas (y los revolucionarios del siglo XX en general), pero no solo para ellos (por ejemplo el conservador Raymond Aron[5] le da una sustancial importancia) Clausewitz aporta el tema central del armamento del pueblo y la guerra de guerrillas, temas que también serán retomados décadas después por Von der Goltz de forma mas amplia, moderna y relacionada con el nuevo estatus imperial alemán. Para Clausewiz dos son los puntos que hacen a la participación popular necesaria: uno, la guerra moderna implica el armamento del pueblo, es una guerra de masas y por lo tanto amplifica la política, antes dirigida en las sombras por gabinetes de los monarcas, hacia la implicar al conjunto de la población. Quizás es a partir de aquí de donde Engels, hacia el final de su vida, presenta la tesis de que los ejércitos de masas europeos eran una democratización de la política que favorecía la revolución.
Segundo: el general prusiano hace un gran esfuerzo en el plano de las reformas prácticas, sociales e ideológicas, del estado prusiano, e impulsa el debate para propiciar el levantamiento de las masas populares y campesinas contra el ocupante francés. Lo teoriza y presenta formas de acción de milicias populares y guerrillas, que sabe son contundentes en desestabilizar cualquier ocupación. Conoce y estudia la resistencia española, los levantamientos de la Vendeé, la resistencia popular a la ocupación alemana y saca conclusiones correctas. Tal es así que podemos suponer que en sus escritos sobre la Revolución en España Marx debió conocer a Clausewitz y aprender de él temas específicos; y si no lo hizo, sin dudas las afinidades son llamativas.
Claramente la visión clausewizciana es parte de la filosofía moderna y es apta para ser tomada como fuente por los teóricos de la insurrección. “La guerra popular, como algo vaporoso y fluido, no debe concentrarse en ninguna parte en un cuerpo sólido; en caso contrario el enemigo envía una fuerza adecuada contra ese núcleo y lo rompe”. Es sorprendente la similitud con los conceptos de Mao, como señala Raymond Aron.[6]
De igual manera, Clausewitz ha formulado rigurosamente el doble principio -defensa estratégica; ofensiva táctica- que Mao empleó y teorizó como parte de la doctrina militar de la Guerra popular prolongada. “Con este gran medio de defensa estratégica, jamás o muy raramente es necesario buscar la defensa táctica. La tropa popular, el Landsturm[7], debe dispersarse y proseguir la defensa por medio de ataques inesperados en lugar de concentrarse y correr el riesgo de verse encerrado en un refugio estrecho sobre una posición defensiva exacta”.
Escribe Aron que Engels, que acababa de leer a Clausewitz, escribía a su amigo Marx. “qué manera tan notable de filosofar. Pero substancialmente muy buena”, a lo cual Marx respondió algunos días más tarde que “el atrevido tiene sentido común, un buen sentido, que linda en lo genial”.[8] Hacia 1888 Engels mencionará a Clausewitz como una “estrella de primera magnitud”. A lo largo de sus escritos (si ser específicamente abocados a temas militares como los de Engels) esporádicamente mencionará el general prusiano elogiosamente. En cuanto a Lenin[9], estudió la obra Vom Kriege capítulo por capítulo y reprodujo largos extractos de ella en un cuaderno, según su método de estudio. Este cuaderno, y las demás menciones leninistas, aseguran a Clausewitz en la Unión Soviética, un lugar en el panteón entre los pensadores burgueses cuya herencia el marxismo-leninismo recoge y con la que nutre su propia teoría revolucionaria.
Clausewitz se vale del punto de vista general de la tradición estética alemana que su profesor Raphael Kiesewetter (difusor de la obra de Kant) definía como “la unión de imaginación y razón”. Fue Gerhard von Sharnhorst (reformador, director de la Academia Militar y también divulgador de Kant) de quien tomó las elaboraciones que concernían al “conflicto innato” entre teoría y realidad[10]. También el clima nacionalista de la época es de gran influencia, especialmente Fitche[11]. Pero inclusive Maquiavelo es parte sustancial de la base teórica. Encara los problemas de la guerra con la misma “neutralidad” que el italiano lo hace con los políticos.  
Sir Basil Lidell Hart, fuertemente crítico, acusa a Clausewitz de ser un aprendiz de oído de Kant, pero eso sólo logra confirmar cuál era la matriz filosófica más avanzada de la época de la revolución burguesa y que Clausewitz pertenecía a lo más avanzado del pensamiento prusiano de esos años. Recordemos que la obra de Marx tiene una genealogía en la que Kant ocupa un lugar destacado, en él se origina la concepción de la relación entre teoría, idea, y práctica. Por eso, quizás, Clausewitz era de tan fácil aprehensión por los marxistas.[12] “Duelo” (la categoría genética inicial de Vom Kriege) tiene en común (con “mercancía” de Das Kapital[13]) ser abstracciones que, a la vez representan formas elementales, unidades de análisis,[14] este paralelismo en la exposición conceptual, está en la raíz filosófica del pensamiento de la época. Los marxistas revolucionarios han apelado en muchos casos a una definición de la teoría como “guía para la acción”, no en el sentido de un pragmatismo politicista que ofrezca una teoría para cada acción a tomar, ni una teoría abstracta hiperflexible en la que encajar las novedades históricas; sino en el mismo sentido que Clausewitz. La teoría no será un lugar de donde tomar recetas aplicables a toda situación, sino un desarrollo que pueda servir de “puente” entre la práctica previa, la actual y la futura;[15] como también una base conceptual desde donde interpretar, entendiendo que entre el “concepto” y la “realidad” media la vida social concreta.
Lidell Hart elabora una definición propia de estrategia destinada a evitar la confusión entre la conducción política y la militar: “el arte de distribuir y aplicar los medios militares de modo de cumplir con los fines de la política”. Y presenta una serie de consejos que son aplicables tanto a la política como a la guerra, que se han titulado “Aproximación indirecta”[16] cuya aplicación puede ser entendida tanto para la política, las luchas sociales, como para la guerra.
Hart prefiere además agregar una nueva distinción dentro del ámbito de la estrategia: entre estrategia superior o gran estrategia y estrategia pura o estrategia militar. La primera es casi un sinónimo de la política. Su función es “coordinar y dirigir todos los recursos de una nación, o grupo de naciones, hacia el logro del objetivo político de la guerra, el fin definido por la política como fundamental”. Se relaciona con los recursos económicos, el potencial humano, recursos morales, en general se refiere a la capacidad de generar la base moral y material, diplomacia y economía, propaganda y legitimidad, para alcanzar el fin propuesto más allá de la conducción específica de una operación militar o diversas batallas. Y concluye el estratega inglés “mientras el horizonte de la estrategia está limitado a la guerra, la gran estrategia mira más allá de la guerra, hacia la paz subsiguiente. No sólo deberá combinar los diversos instrumentos, sino también tendría que regular su uso, para evitar perjuicios al futuro estado de paz”. La “gran estrategia” está en la frontera de la geopolítica, la complementa, despliega y/o modera. Busca afanosamente que la teoría militar sirva pero no implique una confusión entre conducción política y militar. Además confronta con “los teóricos del ataque frontal” que impusieron masacres en la guerra de trincheras. Los teóricos del ataque frontal (el francés Foch y alemán Ludendorff son los paradigmas); sin embargo estos lo mismo que la línea hegemónica de la escuela alemana es sólo parcialmente heredera de Clausewitz. Los marxistas eligieron en este sentido un desarrollo más provechoso de las ideas del general prusiano.
Hart es injusto con Clausewitz, confronta con él por las interpretaciones de su teoría hechas por diversos militares que llevaron sus apreciaciones hacia “el extremo lógico” contra el que el alemán advertía claramente. Hart critica a militares que desarrollaron tesis que se apartaron claramente de Clausewitz en aspectos sustanciales, como Ludendorff, Foch, o (sin ser militar) el mismo Hitler, quien a pesar lograr reunir en el la jefatura política y militar, perdió de vista la “gran estrategia”. La clave de la crítica de Hart es el hecho de que la conducción militar absorba  ala política, como sucedió en Alemania a medida que avanzaba la “Gran guerra” transformando al Estado mayor en la verdadera autoridad de la nación, y reduciendo la estrategia al “fin militar”[17].
En realidad la definición del prusiano de que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” debería ser entendida como: “la guerra es una de las formas de llevar adelante la política en casos extremos” o sea es una forma de hacer política. No que la política y la guerra son lo mismo, o que la guerra puede reemplazar indistintamente a la política, o que en época de guerra la conducción militar cobra primacía en el conjunto de la nación, o que “práctica” militar es equivalente a la “practica” política. Como bien expresó Clausewitz al definir que el “fin” militar y el “fin” político no son lo mismo y no están al mismo nivel. Cuestión que en la doctrina germana tuvo una línea de evolución distinta.
Existe una hipótesis que pondremos como ejemplo. La del “ascenso de los extremos” que, mas allá de que haya sido estudiada o no por los actores políticos y militares revolucionarios, opera en la práctica (como muchas otras, pero ésta lo hace en forma catastrófica) en terrenos diversos. “Dado que el uso de la violencia física en todo su alcance no excluye en modo alguno la participación de la inteligencia, aquel que se sirve de esa violencia sin reparar en sangre tendrá que tener ventaja si el adversario no lo hace. Con eso marca la ley para el otro, y así ambos ascienden hasta el extremo sin que haya más barrera que la correlación de fuerzas inherente”.[18] Interesante reflexión planteada al comenzar su estudio. La guerra empuja a cada uno de los contendientes hacia los extremos en los cuales sólo la acción y el peso del enemigo marcan sus límites. Clausewitz define la ascensión a los extremos por una triple acción recíproca: “Así pues, repetimos nuestra frase: la guerra es un acto de violencia, y no hay límites en la aplicación de la misma; cada uno marca la ley al otro, surge una relación mutua que, por su concepto, tiene que conducir al extremo. Esta es la primera interacción y el primer extremo con el que topamos”.
Y continúa, “Razonando en lo abstracto, la mente no puede detenerse cerca de un extremo (…) pero toma una forma diferente cuando pasamos de lo abstracto a la realidad (…) este objetivo de la guerra en lo abstracto (…) el desarme del enemigo, raramente es logrado en la práctica y no es condición necesaria para la paz”. Hacia el final de su tratado señala que  “La coacción, que nosotros ejercemos contra el enemigo, estará regulada por la magnitud de nuestras exigencias políticas y por las del enemigo (…) la diferencia de medios (…) las condiciones de los estados (…) voluntad, el carácter y capacidades de los gobiernos”. Para Clausewitz ambos bandos llevarían estos esfuerzos mediante una acción recíproca hacia los extremos, “pero, entonces, se perdería de vista la discusión de las exigencias políticas, los medios ya no tendrían relación con el fin”. Para alcanzar el fin político de la guerra “se debe renunciar a las necesidades absolutas” que su teoría plantea en abstracto. Y entonces es a partir de aquí donde el razonamiento abandona el terreno de la ciencia exacta y se transforma en un arte. E insiste mas delante “una teoría que sólo atendiera esa guerra absoluta, condenaría o excluiría, como errores, todos los casos en los que las influencias externas alteren la esencia de la guerra. Este no puede ser el objetivo de la teoría, que debe ser una ciencia de la guerra en circunstancias reales o ideales”.[19]
Como vemos el prusiano explicita que la conceptualización esta aislada de las condiciones sociales en que se da el conflicto. Es una teoría que el prusiano se preocupa por moderar explícitamente en varias ocasiones. Sin embargo creemos que la “dialéctica de los extremos” se cumple en forma sorprendente en reiteradas ocasiones tanto en lo militar, como en lo político. Especialmente en este último caso es causa de graves daños cuando las concepciones militares “en abstracto” tiñen en concreto el despliegue la de política en organizaciones que se enfrentan en el campo nacional y en condiciones de guerra civil o cuasi guerra civil.
El desarrollo de Colmar Von der Goltz pude ser considerado legítimamente como continuador de Clausewitz, especialmente en el aspecto político militar que nos interesa, y más que la mayoría de sus compañeros de armas. El militar llegó a Mariscal de los ejércitos alemán y turco. Fue modernizador de las FFAA turcas antes de la primera guerra mundial y uno de los hombres mas influyentes en el imperio del Kaiser Guillermo II, aunque no fuera bien recibido por sus colegas de la elite militar germana dado lo innovador de sus propuestas, al parecer consideradas demasiado “populistas”. Fue un militante nacionalista, reformador y hombre de orden. Si bien creía en la necesidad de dotar a la población de bienestar, consideraba la agitación producto de alborotadores. O sea en este sentido sigue pensando la teoría como Clausewitz para la lucha entre estados.
Goltz vio con claridad y en forma superior a sus colegas ciertos elementos de la guerra franco prusiana del 70/71. Tomó nota de forma no exitista de la victoria. Valorando de forma vanguardista (en clara línea de Clausewitz, lo que muestra que era un estudioso astuto y abierto) la insurgencia popular francesa contra las tropas germanas. Goltz sentencia que ese levantamiento popular causó grandes dificultades a las fuerzas victoriosas de futuro Kaiser. La insurgencia del pueblo francés después de  la capitulación del ejército está en el centro de sus advertencias, y no está demás pensar en la Comuna de Paris, contra la cual las fuerzas alemanas se detuvieron dejando la represión a los propios franceses. O sea que la rebelión popular devenida en París en la última Comuna se transformó en guerra civil entre franceses, lo que ahorró a Alemania sacrificios de tomar una ciudad insurgente, en el marco de una Francia insurgente.
Consideraba Goltz que un “pueblo en armas”, en operaciones de insurgencia es de enorme efectividad en la defensa del territorio, y arriesga que si la situación de insurgencia se hubiera sostenido y la dirigencia francesa se hubiera propuesto desarrollarla, las tropas propias hubieran tenido comprometida la victoria. Por eso comienza a elaborar su doctrina de  “Volks in Waffen”, de tintes “populistas” y que generará cierta prevención en la aristocracia Junker.[20] Señalamos que esta doctrina que propicia la unidad y conciencia del Volks implica en la idea de “pueblo en armas”, no “pueblo en guerra” o “estado cuartel”, sino una nación que este económicamente dotada para encarar conflictos prolongados con recursos propios.
Sin embargo existe un punto en el que Goltz se aleja de Clausewitz[21]. Es en el como tratar la insurgencia del pueblo vencido y ocupado. Es un hombre del imperio y del imperialismo alemán, piensa en Alemania, y en ese sentido se diferencia de Clausewitz, que si bien piensa en Prusia, escribe un análisis mucho más abarcativo, conceptual, que intenta explicar la guerra en general. Cuando le toco administrar la Bélgica ocupada y tuvo que enfrentar la resistencia de la población dictó una famosa instrucción en la ordenaba, para reprimir las acciones de sabotaje de las guerrillas belgas, el castigo colectivo de las aldeas cercanas. Esto iba en contra de los escritos de Clausewitz y de sus posiciones concretas cuando los ejércitos prusianos ocuparon Francia en 1815. Allí el entonces joven general manifestó (en contra de Ginesseau, Blucher, etc.) que “La crueldad librada a sí misma hace renacer la guerra a muerte”, afirmando que un castigo excesivo y desproporcionado podía generar reacciones peores y era inmoral.[22] 
Aunque no esta de más pensar que Goltz, como uno de los más importantes generales políticos y estrategas del II Reich, no tenía en mente a los vencidos en el despliegue de sus teorías políticas y estratégicas. Ya que buscaba la grandeza imperial de Alemania, una grandeza que debía ser en cierta manera ofensiva contra otras potencias imperiales. Era un hombre que buscaba una unidad del “volks” conciente, ideológica, contrario a los conflictos sociales internos. Es claro que sus trabajos, y en lo que estos influyeron en la elite militar nacionalista argentina, la doctrina de “Das Volks” es repensada para una nación “defensista”, y que la “unidad nacional” es en busca independencia y desarrollo, y no para una potencia que lucha por un nuevo reparto del mundo para tener “Un lugar bajo el sol”.[23]

Guerra y política en el marxismo revolucionario
Las transformaciones reales del arte de la guerra son,  por lo tanto, consecuencia de las modificaciones de la política y lejos de ser argumentos a favor de la separación, constituyen por el contrario, la prueba más sólida de su íntima conexión[24]
Lenin define en su artículo “Tres fuentes, tres partes integrantes del marxismo”[25] de 1913 “lo genial en Marx es, precisamente, que dio respuesta a los problemas que el pensamiento de avanzada de la humanidad había planteado ya. Su doctrina surgió como la continuación directa e inmediata de las doctrinas de los más grandes representantes de la filosofía, la economía política y el socialismo”. Y estas doctrinas eran para Lenin las que se desarrollaron en la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés. Por ello no es descabellado pensar que, siguiendo este mismo razonamiento, fuera la filosofía militar prusiana de Clausewitz otra fuente de base que se critica y desarrolla por ser el pensamiento mas avanzado y moderno, que surge en un tiempo histórico revolucionario y que toma de ese tiempo las doctrinas e ideas más avanzadas, pero en el plano militar. Por lo tanto pensar a las doctrinas clausewitcianas como una cuarta fuente del marxismo, puede aparecer arriesgado pero no descabellado y mucho menos desechable.
Esta hipótesis puede ser criticada y de hecho ha sido debatida,[26] sin embargo creemos que es válida. Desde nuestra posición adscribimos  la tesis de Cristopher Hill que presentamos en la introducción. O sea, no es necesario ver cuantas citas transparentes hay de tal o cual autor para encontrar una prefecta genealogía de las ideas, sino ver la “influencia” y allí sí vemos como Calusewitz está presente en el marxismo desde los mismos Marx y Engels. Por la simple razón de la afinidad de método y fuentes, tanto en Marx como Engels y después Lenin, Gramsci, etc. con el general prusiano. Clausewitz es dialéctico, y analiza históricamente. También es “genético” como Marx en El Capital. Su concepto de “duelo” puede ser asimilado al de “mercancía” y su análisis de la guerra moderna al de la producción capitalista moderna. O sea, como en las mas variadas ramas de la ciencia (Morgan en antropología, Ricardo y Shmit en economía, Hegel o Crocce en filosofía, Hobson en imperialismo, etc.) los mas famosos pensadores socialistas se basan en lo más avanzado producido por los “pensadores burgueses”. Y lo más avanzado en la cuestión militar era Clausewitz.
En realidad cualquier marxista que se ubicara en el terreno de la lucha de clases y de la revolución, debía tener en cuenta que la “guerra” era un fenómeno social, tanto nacional, entre comunidades, como al interior de las mismas, entre clases. Además debía tener en cuenta que la sociedad es un todo, y que por lo tanto lo militar, tanto la técnica de lucha concreta como la estrategia más amplia y las concepciones de relaciones de fuerza, etc. permitían nutrir las concepciones marxistas. Más que nutrir, brindar elementos para su desarrollo. Y es Clausewitz en donde eso aparece con una claridad meridiana en su más famosa (y muchas veces malinterpretada) definición: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Para los marxistas la revolución es un hecho político y social, la guerra civil el punto mas alto y la guerra internacional su consecuencia normal. Pero lo más importante es que la continuidad de la lucha política, tanto civil como internacional, sólo diferenciada por la disposición elevada y organizada de la violencia armada, hace que las ideas de Clausewitz puedan ser utilizadas para pensar la lucha política, sin guerra. Por eso el marxismo esta plagado de metáforas y precisiones extraídas de la ciencia militar.
De aquí podemos diferenciar tres escuelas. Primero, la de los clásicos hasta Lenin, y Gramsci, que con sus matices constituyen lo padres fundadores. Segundo la del comunismo de la tercera internacional soviética. Y tercero la de los movimientos de liberación nacional de posguerra.
Lenin es tributario de Clausewitz, aunque amplía la incumbencia, de sus planteos desde un universo político y social que el prusiano concebía internacional, hacia la lucha de clases y la guerra civil. De hecho lo hizo explícito en reiteradas ocasiones hacia 1915, definía que “era uno de los grandes escritores de la historia militar en el que Hegel ha contribuido a fecundar sus ideas”. Es clara la admiración leninista hacia el militar, como en general por el desarrollo de Alemania, tanto en ideas como en el plano de lo material, y es eso hay cierta continuidad tanto respecto de Marx pero sobre todo de Engels. Y debemos destacar que Lenin es el mas fuerte inspirador organizativo de los MLNs de la segunda mitad del siglo XX (inclusive de los nacionalismos no marxistas), mucho mejor conocido que los mismos Marx y Engel (y mucho más que Gramsci y otros).
Cuales son las diferencias entre Lenin y Clausewitz. La más importante es que para el alemán los Estados son unidades homogéneas que juegan sus intereses en el campo internacional. Busca construir los factores espirituales necesarios para la unidad nacional mediante reformas militares políticas y sociales al interior de la monarquía prusiana, los “factores morales” destacan en su teoría. Lenin concibe con claridad que la unidad de análisis son las clases, que son las que a la cabeza de los Estados juegan sus intereses. Busca construir la unidad de la clase, no de la nación.
Para Lenin la forma en la que cada país haga la guerra dependerá de sus condiciones internas. Entendidas estas no sólo como su desarrollo material y espiritual del pueblo (como en Goltz), sino el tipo de dominación de clase existente. En esto tampoco hay diferencia sustancial con Clausewitz para quien “cada época había tenido sus propias formas de guerra, sus propias condiciones restrictivas y sus propios prejuicios. Por lo tanto cada una tenía su propia teoría de la guerra (…) Por consiguiente es necesario juzgar los acontecimientos de cada época, teniendo bien en cuenta las particularidades de su tiempo, y sólo el que pueda situarse en el punto de vista de cada época particular –menos por el estudio inquieto y minucioso de los detalles que por una visión aguda de sus rasgos principales- es capaz de comprender y apreciar a sus generales”.
El socialismo es para Lenin un objetivo estratégico práctico en una guerra que expresa la contradicción fundamental y es la guerra entre las fuerzas de la burguesía y las del proletariado, la característica de la época. La guerra necesaria y principal; una guerra “objetiva”. Para poder llevarla adelante en condiciones de victoria Lenin construye una fuerza centralizada un “Partido de combate”, y este partido es el “Estado mayor” que dirige la lucha del proletariado en la guerra y en la paz. Así toda la estructura evoluciona hacia lo “militar” en momentos de agudización de la lucha de clases. El “centralismo democrático” que debe regir la vida del Partido leninista da cuenta de que el líder bolchevique entendía la diferencia entre lucha política y lucha militar. El problema está en que cuando la interpretación de las condiciones de lucha se entiende como de guerra en forma muy prolongada, el centralismo democrático tiende al centralismo (tal como claramente lo interpretaron los montoneros en nuestro país y blanquearon la práctica organizativa real de un partido político militar[27]) y por lo tanto el partido leninista es casi una fuerza militar-política.
El objetivo es la “toma del poder” como “maniobra de asalto a la fortaleza capitalista” y cobra una centralidad permanente. Esa es la pelea política central de una fuerza revolucionaria, sea como la describe Gramsci en forma de “guerra de posiciones” o como en mismo italiano adjudica a Lenin, asalto directo y guerra de maniobras. Los principios leninistas aparecen claramente expresados en la tercera internacional y sus “21 condiciones”.
Clausewitz advierte: “Pero el fin político no es por ello, regla despótica; debe adaptarse a los medios a su disposición, y de tal modo, cambiar a menudo completamente, pero se le debe considerar (teóricamente) siempre en primer término. La política, por lo tanto, intervendrá en la acción total de la guerra y ejercerá una influencia continua sobre ella, hasta donde lo permita la naturaleza explosiva que la misma contiene”[28]. Interesante descripción de la dialéctica entre guerra y política donde la acción (militar) y el fin político (plan) se influencian mutuamente y donde la primacía del fin político sólo es determinante en función de la correlación de fuerzas. Además, la acción modifica la correlación de fuerzas, o sea que la teoría es dinámica, pero no lineal, ya que nada determina que la relación mejore para uno de los bandos, sólo la capacidad subjetiva y el acierto en comprender el escenario político.
En el mismo sentido, Mao planteaba que “la guerra es una pugna de fuerzas, pero el estado inicial de éstas cambia en el curso de la guerra. Aquí el factor decisivo es el esfuerzo subjetivo por lograr más victorias y cometer menos errores. Los factores objetivos proporcionan la posibilidad del cambio, pero para convertir en hechos esta posibilidad, es necesaria una política correcta y el esfuerzo subjetivo. Aquí lo subjetivo desempeña el papel decisivo”.[29] Desde lo estrictamente militar, Clausewitz define que “no se pueden tener objetivos políticos que superen la capacidad militar de realizarlos”. Mao, en el mismo sentido, agrega la capacidad política como clave para lograr una evolución de la correlación de fuerzas que permita una transformación favorable de la misma.
Para Clausewitz la guerra absorbe a la política cuando el fin de la lucha es de un interés político vital para los campos enfrentados ¿Qué más absoluto fin que la revolución socialista que pone en peligro la existencia de toda una clase social fundamental como la burguesía? Quizás por esto mismo la advertencia que los estrategas de diferentes signos hicieron sobre no perder de vista el fin político, la paz subsiguiente.
En el mismo sentido, Antonio Gramsci realizaba algunas advertencias y marcaba la frontera existente en la aplicación de los conceptos cuando son utilizados en lo específicamente militar o en lo político: “En la guerra militar, logrado el fin estratégico de la destrucción del ejército enemigo y de la ocupación de su territorio, se da la paz. (…) que el fin estratégico sea alcanzado sólo potencialmente; (…) que el ejército victorioso "puede" ocupar el territorio enemigo. La lucha política es enormemente más compleja. (…) puede ser parangonada con las guerras coloniales (…) el ejército vencido es desarmado y dispersado, pero la lucha continúa en el terreno político y en el de la "preparación" militar. Así, la lucha política de la India contra los ingleses (…) conoce tres formas de guerras: de movimiento, de posición y subterránea”[30]. La guerra militar y la guerra política aparecen aquí como dos momentos, parte de lo mismo pero diferentes. La lucha subterránea es “más política”, también militar pero en un sentidote guerra no convencional, integral, político militar.
Al pensamiento de Gramsci se lo puede relacionar con el pensamiento de Clausewitz. Aunque para el prusiano lo político y lo militar son esferas diferentes: un general tiene un ámbito de incumbencia claramente definido (al menos en tanto jefe de tropas). Para Gramsci y para todos los revolucionarios, esas esferas se encuentran entremezcladas. Estos planteos del italiano visualizan el plano militar de la lucha política: preparación, guerra subterránea. Plano de una lucha de clases revolucionaria, asociándolos a las luchas de resistencia nacional. Y también marca su diferencia con lo que es la guerra entre naciones, entre la estrategia militar pura y una estrategia militar revolucionaria o contrarrevolucionaria. Inclusive Gramsci pareciera estar dialogando con Hart cuando realiza sus advertencias, y específicamente cuando habla del “arditismo”.[31]
El italiano analiza la relación de lo político con lo militar en las condiciones de guerra civil o conflicto político interno agudo. Y no lo hace desde una preocupación militar sino política: ¿cómo llevar adelante la lucha en un territorio controlado por el enemigo? Lo que significa ¿cómo hacer política revolucionaria bajo la hegemonía de las clases dominantes? Lo anterior nos muestra lo siguiente: a) que inclusive en lo militar, la idea de los grandes estrategas no es aniquilar al enemigo sino generar el escenario que permita imponer condiciones; y b) que en las formas de lucha política la cuestión es más compleja (abarca lo militar, lo incluye, lo excede), lo que implica que conceptualizaciones militares pueden resultar buenas como simplificación, para presentar un panorama general del enfrentamiento, pero no para construir el marco doctrinario del despliegue político concreto.
Sin embargo en Mao: “La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la toma del poder por medio de la lucha armada, es decir la solución del problema por medio de la guerra. Este revolucionario principio marxista-leninista tiene validez universal, tanto en China como en los demás países”.[32] Y se asemeja a la la idea clausewitciana “aniquilación en masa de las fuerzas enemigas” y no eludir el combate militar.
Fue Ernesto “Che” Guevara quien dio una vuelta de tuerca más a la conceptualización de la lucha armada como vía política central para la toma del poder, ya que precisó algunas definiciones para las condiciones latinoamericanas. “1) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército. 2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas. 3) En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo”.[33]. Entonces lucha armada, y específicamente la guerra de guerrillas en forma de foco, constituye la forma principal de lucha y de organización revolucionaria durante los periodos preparatorios o cuando no están dadas las condiciones revolucionarias.[34] O sea, “lo militar” genera la política, y más aún, la fuerza militar, la columna guerrillera es la conducción política. En este sentido Guevara parece aproximarse a Ludendorff. El ejército aparece como el enemigo central al que hay que golpear, el sujeto sobre el cual se hace efectiva la política de la guerrilla. El Che ofreció una resolución militar al problema político y de la transición de la lucha económica o político reformista, hacia la lucha por el socialismo.
En su escrito “Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana”[35] el Che planteaba, tomando elementos de Lenin y de Clausewitz, que “Táctica y estrategia son los dos elementos sustanciales del arte de la guerra, pero guerra y política están íntimamente unidas a través del denominador común, que es el empeño en lograr un objetivo definitivo, ya sea el aniquilamiento del adversario en una lucha armada, ya la toma del poder político”: la lucha armada aparece como estrategia y el fin político de la misma es la destrucción del enemigo golpeando a su esqueleto militar. “Este es uno de los temas más debatidos, más importantes también, y donde quizás nuestra revolución ponga más puntos divergentes con otros movimientos revolucionarios de América. Nosotros debemos expresar con toda claridad nuestra posición”.
Fue el Che, como vimos, el que planteó un método de resolución estratégico al problema de la situación revolucionaria leninista y, por lo tanto, a los tiempos y formas de la toma del poder: La guerra de guerrillas: Un método, era el subtítulo del libro que exponía su tesis. “La lucha inicial de reducidos núcleos combatientes se nutre incesantemente de nuevas fuerzas; el movimiento de masas comienza a destacarse, el viejo orden se resquebraja poco a poco en mil pedazos y es entonces el momento en que la clase obrera y las masas urbanas deciden la batalla”. La guerrilla es la vanguardia que abre paso para un movimiento insurreccional de masas. Señala el Che que el apoyo del pueblo hace invencible a un núcleo militar pequeño.
Y afirma que frente a otras estrategias “Nosotros basamos nuestra oposición a usar otra táctica en América en dos argumentos”: uno, se debe destruir al ejército opresor. Y dos, que como la lucha es continental, ésta debe tomar la forma armada en todos los países, y no remitirse a tácticas nacionales individuales, ya que el imperialismo derrotaría a cada avanzada por separado. Si bien hay puntos de contacto con Clausewitz o Goltz en la eficiencia de las milicias y sus tácticas guerrilleras contra fuerzas militares profesionales, es claro que para estos la cuestión se basaba en enfrentar a un invasor extranjero y que las milicias eran complementarias del ejército formal que debía desarrollarse o pelear en paralelo; como también que para ambos teóricos alemanes lo político seguía conduciendo los militar y a la “nación en armas” por fuera del campo y el tiempo de la batalla. Solo con Ludendorff se produce el salto hacia la conducción militar del conjunto.[36]

Perón y la estrategia de la nación en armas
“Desde Bonaparte, la guerra, después de haberse vuelto (…) un asunto de toda la nación, había revelado una nueva naturaleza, o mas bien se había aproximado mucho mas a su naturaleza verdadera (…) la violencia primitiva liberada de toda restricción convencional (…) la causa era la participación del pueblo en ese asunto de Estado”[37]
Juan Domingo Perón es el más importante exponente de la doctrina militar germana en nuestro país. Lo es por la dimensión que alcanzó en la conducción de un movimiento político de enorme influencia, porque llegó a la conducción del Estado, y por que fue un intelectual militar que desarrolló su carrera en la teorización y la lucha de ideas al interior de las FFAA y luego a nivel país en su conjunto.
El pensamiento de Perón es claramente tributario de Clausewitz, pero lo es más aún de Colmar Von der Goltz.[38] Teniendo en cuenta la época podemos ver que la formación del futuro líder se encuentra muy influenciada no sólo por el pensamiento militar alemán sino por el balance que los militares alemanes hacen de la guerra y de la época. Tanto en la cuestión de la “cohesión interna” de la nación, como en el desarrollo de una estructura económica autárquica. En uno de sus más importantes discursos programáticos, el de la inauguración de la cátedra de defensa nacional en la Universidad de  La Plata, en 1944, donde el entonces coronel expone su pensamiento es “estado puro”,  las referencias directas a Goltz son determinantes. Hasta excesivas, tal es así que la idea de “guerra total” y “nación en armas” son conceptos no linealmente equiparables como él hace, ni ambos son desarrollados por Goltz.
Sin dudas para Perón como para Clausewitz entre los intereses humanos individuales y sociales existe una contradicción y a su vez una unidad. En ese sentido la guerra es una cuestión de toda la nación, de todos los ámbitos y existe tanto en la “preparación” como en el combate mismo: “esa unidad consiste en el concepto de que la guerra no es mas que una parte de las relaciones políticas y en consecuencia, de ninguna manera una cosa independiente”. Por eso al ser sólo un medio no anula la política sino que esta sigue existiendo. Los lineamientos de la política son los mismos tanto en la guerra como en la paz. “Es verdad que la guerra tiene su propia gramática pero no su propia lógica”.[39] Por ello la política puede ser pensada con categorías militares, pero no como una guerra en si misma, con la misma lógica, no con la misma gramática. Y esto es claro cuando recorremos las páginas Conducción política, de La Comunidad Organizada o La Doctrina Peronista. Se nota la ideología de un militar nacionalista, elementos de corporativismo, de planificación, o de intentar superar la representación liberal individual por la sectorial, pero no hay una penetración del militarismo en las propuestas de sociedad, ni de organización, ni tampoco en el análisis.
En el mismo capítulo V Clausewitz plantea que “Si la guerra pertenece a la política, tomará naturalmente su carácter. Si la política es grandiosa y pujante. La guerra también lo será y aún podrá alcanzar la cima en que aquella toma su famosa forma absoluta”, en este sentido el desarrollo de Goltz, es coherente, Das Volks in Waffen profundiza la línea calusewitziana en la época de la revolución industrial y con Alemania como potencia. Es el conjunto de la fuerza de las modernas naciones, todo el pueblo se compromete en el triunfo militar, los ejércitos son de masas y maquinarias técnicas complejas. Más aún la fuerza de la nación con todas sus energías, producción y recursos se organiza para el triunfo (en la paz y en la guerra), donde lo militar es el emergente de la potencia nacional y el momento más duro de una lucha integral entre naciones. Pero es destacar que en Goltz (y esto es continuación de Clausewitz) se destaca la idea de “volks” elegida en el título de su obra es pueblo/masa, etimológicamente “muchos”, mas que “nación” que en alemán seria “das ganze volks”. La elección del título no es menor para entender la idea del mariscal alemán y una fuerte orientación nacionalista y “populista” que será de gran influencia en la oficialidad argentina.
¿Cual es la relación entre Perón y Lenin? aunque ambos partan de Clausewitz sus caminos son distintos. Lenin toma a Calusewitz y lo desarrolla en aspectos que hacen a la lucha de clases y la guerra civil mediado por Franz Mhering.[40] Mientras que la línea de Perón desde Clausewitz transita hacia Goltz. Este busca la cohesión nacional a través de reformas sociales y la potencia de la nación, autárquica e industrial. Busca dotar al volks de la ideología (identidad colectiva nacional) y los beneficios sociales necesarios para hacerlo un luchador conciente, si es necesario un partisano autoorganizado, y dotar a la nación de la capacidad económica y geopolítica en una competencia en la que Alemania se sentía cercada. De allí parte Perón y los militares nacionalistas. Quizás Perón leyó a Goltz con mayor agudeza que otros y lo adapto a la realidad de un país como Argentina. Como vemos comprendió que “volks” es “pueblo”, cuestión que en la traducción original del Círculo Militar fue tergiversado por “nación” que no es lo mismo en sus implicancias concretas.
Lenin por el contrario busca dotar al proletariado de una dirección política con capacidad de conducir una guerra de clases hasta la victoria, o sea no busca la cohesión nacional, sino la victoria de una clase sobre su antagonista principal, romper la unidad nacional que hace a la cohesión del sistema y fundar sobre las ruinas del sistema burgués uno nuevo. O sea enfrentar con el mayor grado de organización posible a un parte del pueblo con otra. Es así como la utilización de Clausewitz en ambos casos es distinta. Perón piensa al prusiano en clave nacional, mientras que Lenin lo hace en clave de clase.
¿Cuál era el pensamiento de Perón? Primero, como ubicar a la Argentina en un mundo en competencia donde las potencias buscaban saquear a los países con recursos naturales; y como lograr que en un mundo industrial lograr que un país que se formó (o fue formado) con la exportación de recursos naturales se inserte con autonomía y estabilidad social. Segundo, resolver una obsesión que cruzó su vida desde los primeros años, la que podemos sintetizar en su apotegma “la organización vence al tiempo”. Las cuestiones organizativas y de conducción lo desvelaron, tanto mientras estuvo al frente del Estado como en el exilio, para mantener la unidad del movimiento y su rol de jefe del mismo. O sea, le preocupaba la organización de la nación para un mundo en lucha, y la organización de la conducción política de esa nación.
En el libro clásico Conducción política, que recoge sus charlas en la Escuela Superior Peronista durante su primer gobierno, el General presentaba los conceptos de táctica y estrategia orientados a la estructuración de su movimiento en forma efectiva y disciplinada. Definía Perón: “Comencemos por establecer que la conducción política tiene dos aspectos bien diferenciados, ya sea que se trate de lo estratégico o de lo táctico. Lo primero comprende el conjunto. Lo táctico es la ejecución por las partes. Lo estratégico es la guerra, lo táctico es la batalla o las batallas. De esa manera es preciso comprender que aunque ambas cosas corresponden a lo mismo, pertenecen a actividades distintas. Así la táctica depende de la estrategia, y se realiza en absoluta dependencia de las finalidades fijadas por ésta”. Mas adelante planteaba cuál es el rol de la conducción estratégica: “1) Mantener la unidad del Movimiento, imponiendo por todos los medios la Unión, Solidaridad y Organización. 2) Mantener la orientación ideológica y la unidad doctrinaria. 3) Mantener y desarrollar las relaciones internacionales del Movimiento Peronista. 4) Aprobar y revisar las resoluciones tácticas que, por su importancia, puedan tener aspectos que interesan a la conducción estratégica”.[41]
Es un esquema desarrollado para la conducción de una fuerza política con cierto paralelismo con la conducción militar de un ejército, aunque no debemos exagerar, como muchas veces se hace. Perón tenía claro que conducía una fuerza política que debía moverse en un terreno diferente al militar: por un lado la administración de la nación; por otro la conducción de las masas populares. Parece, más bien, que la concepción de Perón de la “estrategia” es una forma de conducción y organización para la ejecución de una “gran estrategia” en el sentido de Lidell Hart.
Creemos que esta cuestión de la organización y la conducción, tan importante en los debates y las luchas al interior del peronismo, oculta la verdadera idea estratégica del pensamiento de Perón cuyo planteo inicial y fundacional pensamos situarlo en su discurso inaugural de la cátedra de Defensa Nacional de la Universidad de La Plata, en 1944. Abreva de una cantidad de fuentes diversas: del socialismo, del fascismo, de la doctrina social de la iglesia, del nacionalismo latinoamericanista, FORJA, etc. Pero las ideas Colmar Von der Goltz son la base sobre las cuales se estructuran el resto de los aportes. La idea del alemán es que la nación debe estar capacitada materialmente para enfrentar los desafíos de la guerra, y eso excede el momento del combate sino que se relaciona con la organización social y productiva (la potencia, unidad y autosuficiencia) en tiempos de paz. Complementariamente el pueblo debe estar sano, en buenas condiciones sociales como para sentirse parte de la nación a la que nutre indistintamente como obrero o como soldado.
En La Plata Perón sostuvo estas ideas y las adapta al contexto local, dándole una forma propia y cruzándolas con sus otras influencias. La diferencia central con Goltz esta en que Perón planteaba la existencia de dos tipos de naciones: las que poseen recursos y por ello son pacíficas, y las que carecen de ellos y por eso son agresoras, ubicando como es obvio, a la Argentina entre las primeras. Como es obvio Alemania se encontraba entre las segundas, o disputando un lugar entre las segundas. Pero tanto para Perón como para Goltz el conflicto social es una anomalía a superar.
Para Perón la cuestión de la Defensa Nacional se relacionaba con el concepto de “guerra total”: “Las fuerzas armadas están  representadas por la piedra o el metal que constituye la punta de la flecha; pero el resto de ésta, la cuerda y el arco, son la nación toda, hasta la última expresión de su energía y poderío (…) En consecuencia, no es suficiente que los integrantes de las fuerzas armadas nos esforcemos en preparar el instrumento de lucha, en estudiar y comprender la guerra (…)  Es también necesario que todas las inteligencias de la Nación, cada una en el aspecto que interesa a sus actividades, se esfuerce también en conocerla, estudiarla y comprenderla, como única forma de llegar a esa solución integral del problema que puede presentársenos”.
La razón política de la necesidad de defensa nacional, era para Perón (siguiendo a Clausewitz) “la necesidad o ambición de un bien, que un Estado tiende a mantener o conquistar, para su perfeccionamiento o engrandecimiento”. Para ello siguiendo a Goltz, los estados deben estar preparados en tiempo de paz asegurando la armonía entre las clases, la salud y la fortaleza de la población nacional sin exclusiones y desarrollando las industrias que hacen poderosos a los Estados modernos.
 Perón veía el rol de los EE.UU. en ambas guerras y su enorme poder industrial, lo que se relacionaba con la idea de guerra integral y la necesidad de poder industrial y económico propio. “Durante mucho tiempo, nuestra producción y riqueza ha sido de carácter casi exclusivamente agropecuaria” afirmando que esto limitaba el crecimiento poblacional, preocupación de un general en un mundo donde la potencia nacional se relaciona también con el numero de su población productiva (mercado interno y cantidad de obreros) y posibles soldados sanos. Continuaba mas adelante “Saturados los mercados mundiales, se limitó automáticamente la producción;  y por añadidura, la entrada al país de la mano de obra que ella necesitaba (…) El capital argentino, invertido así en forma segura, pero poco brillante, se mostraba reacio a buscar colocación en las actividades industriales, consideradas durante mucho tiempo una aventura descabellada (…) Una política inteligente nos hubiera permitido montar las fábricas para hacerlos en el país, las que tendríamos en el presente, lo mismo que una considerable experiencia industrial; y las sumas invertidas habrían pasado de unas manos a otras: argentinas todas (…) Lo que digo del material de guerra, se puede hacer extensivo a las maquinarias agrícolas, al material de transporte, terrestre, fluvial y marítimo, y a cualquier otro orden de actividad (…) Maquinarias, si no las poseemos en cantidad ni calidad suficiente, pueden fabricarse o adquirirse tantas como sean necesarias (…) A las materias primas nos las ofrecen las entrañas de nuestra tierra, que sólo esperan que las extraigamos”. Se deducen de aquí las líneas generales de un proyecto estratégico de país. Los desafíos y enemigos a enfrentar. La relación entre estrategia militar y política nacional es transparente y un intento de aplicación a nuestra realidad de las teorías de Clausewitz y Goltz. Es por ello que interpela a todas las clases e insiste en su “organización”, tanto por los posibles beneficios de la colaboración como por la necesidad de una articulación para enfrentar los desafíos como nación, más allá de la lucha de clases..
Pero también hay una relación directa con la idea de “guerra total”,[42] que puede ser una distorsión (y en algunos casos negación) de las ideas de Calusewitz; y al menos una exageración de las de Goltz. Ludendorff, quien escribió sobre este concepto después de la Primera Guerra, parte de una conclusión y agrega varios elementos. La concusión era la del “derrumbe del frente interno”, que es asumida por los militares argentinos como causa de las derrotas de Alemania y Rusia.[43] La conclusión era que la ·”guerra total” implicaba la necesidad de subordinar el mando político al militar y elevar el concepto de “pueblo en armas” a una categoría militarista. Para Ludendorff lo que le faltó a Alemania fue una mayor militarización y una mayor subordinación de los mandos políticos a los militares. No vemos que este planteo en la práctica haya tenido una influencia en la doctrina peronista más allá del enunciado de Perón. Quizás el concepto de “unidad síquica” tenga un parentesco, no con la doctrina, pero si con la idea de “unidad nacional” y doctrina nacional como ideología de todos[44]. Habría que ver, nuestro país no vivió una guerra convencional en ese periodo y las luchas de clases o políticas militares no aparecían como “guerras” aún, tal como lo hicieron una década después con la DSN. Pero es de señalar que cuando el país estuvo en guerra civil en 1955, el mando del Estado pareció quedar en el Ministerio de guerra y Perón renunció ante los generales.[45]

A modo de cierre
            La llegada a Argentina de doctrinas emanadas de militares que nutren las ideas políticas se puede rastrear por dos caminos distintos pero que abrevan en una misma fuente:[46] el pensamiento de Clausewitz. Desde filas militares, la gran influencia adquirida se debe a la proyección de los militares nacionalistas en la política argentina desde la década de 1920 y la influencia de la escuela alemana en ellos. Es la obra de Colmar Von der Goltz la que media entre Clausewitz y los militares argentinos con su teoría de Das Volks in Waffen que se proyecta sobre la sociedad y el estado nacional a través de Perón y el peronismo. La segunda vía es la izquierda leninista y las fuerzas revolucionarias de los sesentas y setentas. En estas organizaciones la proyección de Clausewitz se da a través de la mediación inicialmente de Lenin, cuyo desarrollo de la teoría prusiana va hacia su aplicación a la lucha de clases y con ella a la acción política general. Podría pensarse a Clausewitz como una “cuarta fuente” del marxismo.
            El desarrollo de la teoría de Clausewitz en sus implicancias sobre el conjunto de la sociedad, más allá del combate militar y de los tiempos de guerra, es muy interesante. Tanto el marxismo como el nacionalismo se han nutrido de ella. El hecho de que estas dos vertientes ideológicas tengan una contradicción, en tanto “unidad nacional” y “luchas de clases” son ideas contradictorias (aunque no siempre ni en todos los escenarios; sí lo son conceptualmente), no impide que en ambas corrientes se encuentren desarrollos fecundos, como hemos presentado someramente aquí.
            Definía Clausewitz que la estrategia era el “arte de emplear las batallas como medio para lograr el objetivo de la guerra”. Si extendemos esta definición al campo de lo político, por ejemplo llamamos “batallas” a hechos de la lucha de clases, la definición es ordenadora. Pero si, como señala Hart (y advierte Gramsci) reducimos estrategia a conflicto, y militarizamos (en términos amplios) su resolución, el concepto de “estrategia” se acota, se hace “cortoplacista”, reduciéndose a la articulación de diversos campos de batalla.
Lo que hemos intentado hacer, como una presentación inicial, es ver algunos elementos en los cuales “lo militar” invade, o nutre, “lo político”. En algunos casos creemos ver que hay fronteras conceptuales en las ideas militares (o político-militares) que superan el hecho de la conducción de un conflicto, como en Alemania en la primera guerra mundial, en donde se confunde batalla militar con estrategia geopolítica. O como en algunos casos de luchas revolucionarias donde lo estrictamente militar invade lo político. O sea cuando no se logran superar las advertencias de Gramsci. El tema es que la frontera entre lo político y lo militar es difusa ya que son parte de un mismo fenómeno, y más aún cuando asumimos que la “violencia” se encuentra presente en algún grado en todas las luchas. Pero, más allá de “grado” de utilización de la violencia por las partes que defina la existencia de “guerra”, son dos formas distintas del mismo fenómeno y, aunque convivan, eso no debe perderse de vista. Como sentenció Clausewitz: tienen “la misma lógica, pero no la misma gramática”. La utilidad, los desafíos y las confusiones que sugiere esta definición es un tema a desarrollar y estudiar en las diferentes situaciones históricas.



[1] Hill, Cristopher, (1980) Los orígenes intelectuales de la revolución inglesa, Alianza Barcelona. “Introducción”.
[2] Hill, Cristopher, (1980).
[3] Marx Carl, (1987) Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) México, Siglo XXI  Tomo 1 Pág. 436-137 y 451.
[4] De la guerra Libro VII cap ii pag 122.
[6] Aron,   Raymond (2009) Sobre   Clausewitz.   Bs.   As.    Nueva  Visión. Revista Relaciones Internacionales Nº 40 (Segmento Digital) Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) – Primer semestre de 2011.
[7] Landstrum, es en Prusia y Alemania una milicia, guardia nacional o territorial, preparada para la resistencia a la invasión con tácticas complementarias del ejército tradicional, o tácticas guerrilleras. El Teniente Coronel José de San Martín desarrolló estas tácticas en la batalla de Bailén coordinado guerrillas y fuerzas de línea, cosa que después repetiría en  mayor y más compleja escala en nuestro continente.
[8] Ancona, Clemente  (1979) “Influencia de De la guerra de Clausewitz en el pensamiento  marxista de Marx a Lenin”. En: Clausewitz en el pensamiento marxista, Pasado y presente. Siglo XXI México. La revista señala que la carta es del 7 de enero de 1885 (adjudicándle esta fecha a Aron), lo sorprendente es que Marx murió en 1883. La carta es en realidad de 7 de enero de 1858, quizás sea un error de corrección de sus escritos. Ver De Zavala, Juan (1983) “Carl Von Clausewitz 1780-1831 teórico de la estrategia”. En: Revista del centro de estudios superiores navales.  México.
[9] Si bien Clausewitz aparece mencionado en las obras de Marx y Engels, no lo es asiduamente. Sin embargo es el intelectual y militante marxista aleman Franz Mehring quien hacia hacía principios del siglo XX publicó varios trabajos donde Clausewitz es una de sus fuentes fundamentales, como Guerra y política entre otros. Sentenciaba la vinculación del Antiduhring con De la guerra en forma de superación marxista del mas avanzado pensamiento militar burgués.
[10] Paret, Peter (1979) Clausewitz y el Estado CEC, Madrid.
[11] Es interesante que los Discursos a la nación alemana de Fitche son tomados por Juan José Hernández Arregui como base para explicar el nacionalismo de liberación y el peronismo.
[12] Sin embargo la influencia de Kant es puesta en dudas por Paret
[13] Los escribimos en Alemán para resaltar el parentesco cultural entre ambos pensadores entre los cuales median menos de 50 años
[14] Fernández Vega, José. (1993) Carl Von Clausewitz Bs. As. Almagesto.
[16] Los principios de la “aproximación indirecta” de Hart son también una fuete de ideas para orientar la política, las luchas sociales e inclusive las económicas. No los desarrollaremos aquí como una alternativa y superación al “ataque frontal” que, según Hart, fue la evolución de las ideas clausewitcianas, por falta de espacio. Sólo señalamos que no son alternativos como él plantea, sino un desarrollo. Sus tesis se encuentran en diversos sitios virtuales pero puede consultarse: Estrategia de aproximación indirecta editado por el Circulo Militar, Bs. As. 1984.
[17] Es interesante analizar como Lenin observa la centralización de la producción alemana durante la guerra bajo una autoridad y un plan, como un ejemplo práctico para la construcción del socialismo.
[18] Von Clausewitz, Carl (1968) De la guerra, Bs. As. Círculo militar  Pág. 30.
[19] Clausewitz. Op. cit. Pag 148.
[20] Interesante es que como, a similitud de los planteos leninistas en “Tres fuentes, tres partes…”, la idea de “pueblo en armas” puede ser tomada como una fuente extraída de la experiencia político militar francesa en calve clausewitciana.
[21] La evolución de la teoría militar alemana desde el origen del ejército prusiano con Federico Guillermo o con Federico el Grande en el siglo XVIII, hasta su destrucción total y la desaparición de Prusia en la Segunda guerra mundial, tiene diferentes interpretaciones. ¿Hasta donde hay continuidades lógicas y necesarias y hasta donde hay rupturas, bifurcaciones y caminos alternativos? ¿Hay una línea directa de evolución entre Calusewitz, Moltke, Goltz y Ludendorff? ¿O las rupturas dentro de un mismo campo de formación son suficientemente significativas? Estas cuestiones, que no responderemos acá, son suficientemente significativas, no solo para rescatar al ejército prusiano como un campo de desarrollo destacado de ideas y prácticas, sino para interpretar el desarrollo del marxismo revolucionario que mamó de la doctrina militar alemana parte de sus ideas.
[22] Quizás esta advertencia pueda ser aplicada a la Guerra a muerte que realizaron los patriotas independentistas republicanos contra los araucanos y realistas.
[23] Era el planteo de Guillermo II.
[24] Clausewitz. Op. cit.
[25] V. I. Lenin, Marx, Engels (1980) Marxismo Ediciones en lenguas extranjeras. Pekín. pág. 73-80.
[26] Ver: Ancona, op. cit. Creemos con el autor y con nuestro aporte de la idea de “influencia” de Hill, que la obra de Marx y de Engels es un desarrollo natural del pensamiento de Clausewitz. También que Lenin, Gramsci y las siguientes generaciones de Marxistas incorporan al prusiano como fuente directa y fundamental.
[27] Firmenich, Mario. (1973) “Charla que la Conducción nacional baja a las bases”. En: Baschetti, Roberto (1995) De Cámpora a la ruptura, Bs. As. De la campana
[28]Clausewitz Op. cit., Libro I, Pág. 23. 
[29] Mao, Obras, Tomo I, Pág. 108.
[30] Y agrega más adelante respecto a la problematización de la política en términos militares: “Esto sea dicho manteniendo implícito el criterio general de que los parangones entre el arte militar y la política deben ser establecidos siempre cum grano salis, es decir, sólo como estímulos para el pensamiento y como términos de simplificación ad absurdum”. Gramsci (1999). Podemos relacionar esta sugerencia con las críticas de Lidell Hart.
[31] Gramsci se refiere a la utilización de operaciones comando por parte de los revolucionarios en la guerra civil. Sin embargo en el “lenguaje” gramsciano, estas advertencia es extendible al conjunto de la teoría militar. Y aún más, se puede extender como respuesta (hiperbólica) a las críticas de Hart.
[32] Mao, Obras Tomo VIII Pág. 129.
[33] Guevara, Ernesto Obras completas Bs. As. Legasa, 1995.
[34] Lenin escribió en un artículo de 1913 que las condiciones de una situación revolucionaria enorme descontento político, agudización de la miseria, activación de la lucha fuera de lo común, etc. Que los de arriba ya no pueden seguir gobernando como hasta ese momento y los de abajo ya no aguantan seguir gobernados de la misma forma. Se encuentran fácilmente en la web.
[36] Por razones de extensión no podemos en este artículo avanzar en el desarrollo hacia las condiciones de despliegue de movimientos revolucionarios concretos y nos quedamos en definiciones de algunos de los más importantes inspiradores de los mismos. Esto implica una doble limitación, ya que por un lado en el siguiente apartado al abordar a Perón tendremos un caso concreto que unifica en si mismos tanto el plano de las idea como el de la práctica. Y por otro, el desarrollo concreto de la teoría es también indispensable para entender su eficacia.
[37] Clausewitz, op. cit. Pág. 146.
[38] El jefe militar había sido el representante del Imperio Alemán en las fiestas del centenario y allí había tomado contacto con la oficialidad local. Su trabajo Das Volks in Waffen traducido en nuestro país por su hijo el coronel Fredrich Von der Goltz como La nación en armas (quizás para adaptarlo a los gustos mas aristocráticos de la época, ya que como alemán y dominado prefecto del castellano e hijo de Golz debía conocer perfectamente la traducción correcta: volks: “pueblo”, más que “nación”) aparece como sustrato del pensamiento de muchos oficiales especialmente los de la corriente industrialista de la que Perón es un exponente. Es de destacar que Fredrich, sirvió en el ejercito argentino varias décadas desde su llegada a principio de siglo y que varias ramas de sus descendientes viven en nuestro país.
[39] Clausewitz. Cap 5. pag 172
[40] La interpretación de Lenin puede tener una influencia fuerte de Mehring como señala Clemente Ancona en el trabajo que ya mencionamos. Sin embargo la “influencia” de los marxistas anteriores puede haber sido más o menos fuerte y rastreable, pero es claro que Lenin dedicó una atención especial a Clausewitz. A la que hay que sumar los elogios esporádicos de Engels y Marx, lo que se tiene que haber traducido en aportes. Además es de destacar la admiración crítica de la potencia y organización del capitalismo alemán profesada por los bolcheviques y que cuando Lenin tuvo que hacerse cargo finalmente de gobernar Rusia sin que se desarrollara una revolución en el resto de Europa, las tareas de desarrollo económico para la independencia fueron centrales.
[41] Perón, Juan. (1971) Conducción Política  Bs. As. Freeland.
[42] El pensamiento de Perón debe contextualizarse. Surge en el marco de la segunda guerra mundial, donde el concepto de “pueblo en armas” se desplegó en todos los beligerantes y donde la “guerra total” apareció con sus más duras consecuencias. Si bien aún en 1973 el viejo general seguía sosteniendo en general sus ideas tal como se deducen de Goltz, no así la idea de “guerra total” como lo hizo en la segunda guerra y la inmediata pos guerra. Eso es así porque las ideas de Goltz, son mas amplias y trascienden lo militar y las situaciones de guerra, mientras que las de Ludendorff no.
[43] Los militares argentinos interpretan la derrota alemana siguiendo a sus colegas germanos. Perón claramente lo hace así y extiende esta causa a Rusia. A pesar de que en la Revista militar del periodo se encuentran interpretaciones variadas.
[44] Sin embargo la idea de una ideología nacional esta en Clausewitz como “fuerzas morales”, y mas fuerte en Goltz, donde ya cobra estatuto de política de estado fundamental para la geopolítica nacional.
[45] Se puede leer sobre este tema al mismo Ludendorff, o a su crítico Lidell Hart en La estrategia de aproximación indirecta ya mencionada. Para en caso argentino vale la pena señalar también que el “Plan conintes” parece darle a la autoridad militar un gran poder. Aunque no sobre el conjunto de la economía y demás espacios de la sociedad. Como dijimos esto parece tener que esperar a la DSN. También podemos señalar que Perón nunca amenazó con renunciar ante las instituciones correspondientes formalmente, sino ante los militares o la CGT. También queda por analizar la Ley de Defensa peronista, en el sentido de que sucedía con la conducción política del Estado en caso de guerra, o el mismo plan de Conmoción interna del Estado, sancionado durante en gobierno peronista pero aplicado con fuerza sobre el mismo peronismo después de su derrocamiento.
[46] En realidad existen sectores, comúnmente designados como de derecha, que desarrollan posturas o tesis militaristas o de militarización de aspectos de la vida social muchas veces ancladas en un rechazo al liberalismo burgués desde un punto de vista conservador y anclado en ideas tradicionalistas. Su influencia se dio especialmente durante los gobierno de José Félix Uriburu y de Juan Carlos Ongania, aunque solo parcialmente y en algunas tendencias de esos gobiernos. Estos claramente no abrevan en Clausewiz, ni Goltz, ni ningún miembro de la esuela alemana, ni de sus críticos, sino que es otra vía.