material en video, entrevistas, programas de TV

domingo, 23 de septiembre de 2018

Fuerzas Armadas. La defensa como la naturaleza le tiene horror al vacío

Artículo escrito para la revista Grandes alamedas
https://grandesalamedasblog.wordpress.com/2018/09/23/fuerzas-armadas-la-defensa-como-la-naturaleza-le-tiene-horror-al-vacio/

Por Guillermo Caviasca

Parte I
Un pantallazo histórico
Es posible pensar la historia de nuestras FFAA en cuatro grandes etapas. De la independencia, de la Confederación, la de las guerras de formación del Estado, y la del ejército moderno. Esta última es la más larga y es la expresión del Estado nacional consolidado. Ninguna de estas etapas es homogénea, ni la transición de una a otra es un hecho que se pueda señalar con precisión. Pero hay una serie de características que definen a las fuerzas militares en cada periodo, tanto en su estructura, como en su cuadro de oficiales, en su ideología y objetivos. Cada etapa corresponde a una característica de nuestra formación económico-social, y dentro de cada etapa, las tendencias que hay o las fuerzas en disputa muestran expresiones militares e ideologías al interior de las FFAA que expresan proyectos diferentes. Aunque siempre hay uno que fue venciendo y transformándose en hegemónico, quedando para la historia como el único existente.
Para nuestro caso sólo como formalidad podemos decir que el ejército moderno se inicia con las reformas del general Pablo Ricchieri. Se profesionaliza el cuadro de oficiales, se instituye el servicio militar, y para el periodo se terminan definitivamente otras formas de encuadramiento militar, como la guardia nacional, las formaciones indígenas aliadas o las milicias provinciales. Es el corolario de un proceso en el que se fueron creando las instituciones propias de un ejército de un Estado nación, las escuelas de guerra, los liceos militares, las revistas propias de debate, la profesionalización de las diferentes armas dentro de cada fuerza.
En ese periodo de principios del siglo XX nuestro ejército adquiere de otros ejércitos del mundo diversas influencias. Si la marina tiene una fuerte influencia británica, en el ejército la influencia pasa de la francesa a la alemana, al calor del descollante comportamiento de los ejércitos prusianos. Es hacia 1910 cuando se materializa la llegada del pensamiento de Colmar Von der Gortz general alemán e intelectual destacado quien, entre sus escritos, tiene uno de gran presencia: Das Volks in Waffen. “El pueblo en armas”, traducido sugestivamente para nuestras fuerzas armadas como “La nación en armas”. Allí el alemán plantea la idea de integración social mediante el bienestar y de independencia (integración del pueblo, base para la existencia de la nación: la formación del “volks”, cuyo significado en alemán tiene una potencia especial, como pueblo en su sentido mas fuerte); y de desarrollo industrial para que una nación sea fuerte en el momento de encarar conflictos. Estas ideas están en la base originaria del nacionalismo militar moderno. Estos conceptos serán exitosos porque se entroncan con dos preocupaciones de nuestra oficialidad. Una la relacionada con el conflicto social.  Y otra la relacionada con el modelo agroexportador en la segunda revolución industrial, y su implicancia para las FFAA con ejércitos de masas y cada vez mayor tecnología aplicada a la guerra. Es el nacimiento de la corriente militar que fue una de las vertientes que dio origen al peronismo.
En nuestras FFAA siempre coexistieron diferentes ideas sobre su rol, o sobre el rol de la defensa en la formación de la nación. Aunque cada periodo tuvo una hegemonía. Hasta los 30 la hipótesis liberal de que compraríamos todo lo necesario era hegemónica, acorde con le modelo agroexportador, pero ya coexistía con una fuerte impugnación por parte de la cada vez mas pujante corriente industrialista. Para nombrar a un exponente famoso de esa década tenemos al general Mosconi, no un caso aislado sino el que mas trascendió porque dejo una obra que aun nos ilumina. A partir de los 30 el contingente de los industrialistas se amplió con el avance del nacionalismo militar, la crisis mundial y el proteccionismo.  Y con la revolución (golpe de estado) de 1943 se transformó en hegemónica al acceder al estado. La doctrina de defensa nacional y de industrialización para la defensa estaba en la presidencia de la república, la “nación en armas” era explicitada por Perón como tema centran de interpretación de los problemas nacionales.
El nacionalismo no era homogéneo, ni su percepción de la cuestión social implicaba una interpretación antiimperialista como el de la cuestión industrial, eso dio cabida al fortalecimiento de corrientes que fueron la base de la reacción. Esta reacción se materializó en el golpe de 1955 en el que una corriente de militares se levantó en apoyo de los partidos políticos antiperonistas y con el apoyo de las principales corporaciones patronales (además del apoyo material de Gran Bretaña a la Armada) Así se dio inicio a un periodo en el que la hegemonía militar estuvo en manos sectores mas preocupados en impedir la presencia del pueblo trabajador en la política que en la defensa nacional. Cuya síntesis intelectual se dio con la llamada Doctrina de seguridad nacional (DSN) en los sesentas, que sería mejor llamarla Doctrina de seguridad nacional de los EEUU o doctrina del enemigo interior, cuyas reformulaciones acorde a intereses externos nos penetran hasta el presente. Es de destacar que esta nueva doctrina, cuya hipótesis de conflicto se asentaba en la división del mundo en dos campos, en las fronteras ideológicas y en el enemigo interno, no desplazó a idea de industrialización para la defensa, coexistió con hipótesis de conflicto tradicionales.
Por eso el ejército se desarrolló en forma dual, con un entrenamiento para combatir revolucionarios (Introducido por el general Carlos Rosas a través de la escuela francesa y teorizado en el clásico Guerra revolucionaria comunista por el general Osiris Villegas), en paralelo con un equipamiento de punta para guerras convencionales modernas contra enemigos nacionales, (por ejemplo el expresado en el “Plan Europa” de equipamiento militar, desarrollado por el general nacionalista Eduardo Uriburu que es una continuación del proyecto de autonomía industrial). Estas dos líneas siguieron en paralelo sin aparentes contradicciones hasta la guerra de Malvinas. Sin embargo en los foros de defensa internacionales estas contradicciones sí se manifestaban en los roces disimulados entre los ejércitos argentino y el norteamericano. Hasta ese momento las FFAA argentinas eran un ejército fuerte para un país del tercer mundo, con hipótesis de conflicto tradicionales, aunque su despliegue militar específico se dio a través de la “inteligencia” en la guerra contra revolucionaria, con las consecuencias catastróficas que conocemos.
En Malvinas la contradicción estalló en forma brutal, el mundo de la DSN se derrumbó en días, y el ejército debió enfrentar un conflicto militar entre naciones y con una potencia occidental. La derrota no fue tan catastrófica en términos militares, aunque las fuerzas argentinas estuvieron encuadradas y limitadas por la ideología que imperaba en las FFAA y las políticas antinacionales y antipopulares de la misma. Sin embargo la derrota fue amplificada y profundizada por la elite política que asumió el poder con la caída de la dictadura, quizás como pacto de continuismo de los aspectos mas importantes de la dictadura en la nueva etapa.

La transición democrática desde la perspectiva de la defensa
Si bien la “democracia” resolvió el tema de la autonomía militar, tan problemático desde el cincuenta y cinco; y se dio por finalizada la DSN, esto también fue en consonancia con la desestimación de aquella doctrina por los países centrales.  En paralelo no se logró establecer una nueva doctrina que diera un marco de largo plazo al que hacer de las instituciones armadas. La combinación de la derrota de Malvinas con la catástrofe que implico en lo económico, social y DDHH el gobierno encabezado por las FFAA, creo un clima favorable que  desestimar cualquier política que no fuera “defensiva” “frente” a las FFAA. Hay una coherencia general en todos los gobiernos democráticos hasta hoy: una tendencia a ver a los militares como problema, a bajarles el presupuesto y a dejarlos sin funciones.
Las FFAA carecían de hipótesis de conflicto y por lo tanto de funciones. Aunque es de destacar que, en el marco de esa coherencia, no fueron iguales todas políticas de “la democracia”, de Alfonsín, el menemismo, y el kirchnerismo. El primer periodo estuvo signado por la transición, y la reducción de presupuestaria fue normal, las FFAA no fueron desmanteladas y se mantuvieron algunos proyectos estratégicos.. Pero el alfonsinismo debió soportar convulsiones internas en el frente militar, producto del balance de la guerra de Malvinas y de la rendición de cuentas de los militares vinculados a delitos de lesa humanidad. Cosas que no resolvió satisfactoriamente.
El menemismo es fundamental en nuestro análisis porque es el que da origen a una nueva doctrina. Es Menem quien le asesta los golpes mas duros a las FFAA disminuyendo su tamaño y presupuesto, eliminado el servicio militar, destruyendo las industrias consideradas “estratégicas” y las militares específicas, además de abandonando los proyectos de armas existentes. Dentro de la nueva doctrina las FFAA se deben alinear con las potencias dominantes en el marco del “realismo periférico” contratara geopolítica del Consenso de Washington y del neoliberalismo. Es en ese momento cuando por primera vez en nuestra historia se comienza a hablar de presencia norteamericana en nuestro territorio.
Cuando hablamos de presencia norteamericana, lo hacemos como bases permanentes (no olvidemos que la principal base de la OTAN en nuestro territorio es la de Malvinas y es suficiente para los fines estratégicos de toda la zona). O sea hablamos de bases, no de intercambios, ni maniobras conjuntas, ni charlas de formación, ni misiones militares. Esto existió desde siempre con diversas potencias (franceses y alemanes antes de la segunda guerra, franceses y norteamericanos con mayor intensidad después de Perón). Las bases son asentamientos militares permanentes que `pueden sustentar operaciones de una fuerza en el terreno y se discuten solo en época reciente. Nunca se concretaron y aún hoy no se ha hecho nada efectivo con las FFAA argentinas o con FFAA extranjeras con bases permanentes (si con las fuerzas de seguridad o despliegues de fuerzas de seguridad). Con la crisis del neoliberalismo la política cambia, se suspenden las “relaciones carnales”, aunque tampoco se les da a las FFAA ninguna función estratégica ni objetivos, y la línea de desfinanciamiento continuó como la creencia de que Argentina vive en paz con todos y no tiene conflictos. Y es de notar que se avanzó en una línea de actuar desde Defensa en DDHH y con derechos de género “hacia” las FFAA. Pero no se avanzo en lo que hace a “Defensa” específica.
La cuestión es que a lo largo del siglo XX las FFAA sostuvieron en sus diferentes tendencias la idea de que la relación con otros ejércitos (el norteamericano entre ellos) era una “relación de pares” y en general, fueran liberales o nacionalistas, más o menos anticomunistas, consideraban que las políticas específicas hacia las FFAA de los países latinoamericanos propuestas por los EEUU después de la segunda guerra debían ser rechazadas, porque tendían a una subordinación extrema y a un equipamiento de segunda. Nunca les hubiera pasado por la mente a los militares argentinos que hubiera bases de otra potencia en el territorio bajo su control. Y es difícil encontrar propuestas antes de Menem, o ideas de ese tipo que fueran parte del paquete de ideas en defensa de cualquier fuerza política ¿Qué fue lo que cambió?
Lo que se ha impuesto en las clases dominantes locales (y desgraciadamente en parte de la intelectualidad y el progresismo) es la existencia de un mundo globalizado en el que los márgenes de autonomía de los estados son limitados y más aún para los estados como Argentina. Es una versión que en su modo mas radical se llama “realismo periférico”, pero que abarca gran parte del espectro político inclusive parte del denominado “nacional y popular”. Podríamos impugnar que si un país como Argentina, grande, rico, con un desarrollo humano importante, y un nivel de desarrollo general medio, no puede hacer política soberana ni asegurarse sus recursos y territorio ¿que le queda a la gran mayoría de los países? Como también que el “realismo periférico” va de la mano del libre mercado y que este sólo implica pobreza y caos para un país que alcanzo un nivel de empleo formal urbano e industrial importante.
¿Y que tiene que ver esto con las FFAA? Mucho. Va de la mano de ausencia de hipótesis de conflicto (para el progresismo líberal en el sentido norteamericano, el CELS entraría en este concepto), o de hipótesis de conflicto para nuevas amenazas: narcos, mafias complejas, terroristas (para los liberales reaccionarios). Porque esta claro que desafiar a las potencias (o a los monopolios y transnacionales, al capital financiero etc. que es en su conjunto el imperialismo) en lo económico, debe ir de la mano de un desafío político y diplomático y, sin dudas, militar. O sea mostrarse firmes, y la firmeza no se hace desnudos. Por ello, al renunciar a desafíos de soberanía implica renunciar a la defensa, o a la inversa, sea esto por acción (el actual gobierno del Cambiemos”) o por omisión, durante la gestión kirchnerista.
Por lo tanto como la defensa, por más que se abandone, es una tarea central de cualquier comunidad, o espacio geográfico, ésta queda para las nuevas doctrinas globalizadas en manos de los equilibrios de fuerzas ajenos a esa comunidad. Si para el progresismo es la buena voluntad de Chile y Brasil (o las ongs), para los reaccionarios liberales de derecha es directamente el imperio y sus hipótesis van atrás de las fuerzas armadas y de seguridad imperialistas y/o globales. El problema está en que el pensamiento “progresista” (que preferirímos llamar líberal) es ahistórico, mientras que el reaccionario no. Por eso decimos que la defensa le tiene horror al vacío.
Esta claro que es muy poco lo que Argentina puede aportar a una visión latinoamericana de la defensa desde la perspectiva líberal imperante en el progresismo. Y, que ante esa ausencia de política concreta, la propuesta de dar a las FFAA un empleo en “nuevas amenazas” de seguridad siempre tiene la puerta abierta. Ante la carencia de doctrina de defensa nacional, una doctrina de defensa global también tiene las puertas abiertas. Esta doctrina de defensa global es la de la potencia que alcanza la hegemonía en la región, y específicamente en nuestro país, Como hay una disputa entre potencias sobre cuanto y de que forma se apropian de nuestras riquezas y monitorean las políticas de nuestro estado, no aparece tan sencilla la presencia de fuerzas armadas extranjeras en forma permanente. No somos el commonwealth, no la comunidad francesa, ni alguna dependencia de la OTAN o los EEUU, ni la castigada hermana republica de Colombia, o una ex banana republiccaribeña (por eso se traslada el control de la hidrovía a Montevideo).  
Lo que si existe hoy es una base estratégica, que en lo militar cumple las funciones necesarias en la región, que es la inglesa en Malvinas. Existe otra norteamericana en Paraguay. Más las consabidas bases colombianas y centroamericanas. La presencia en Perú o Chile no es destacable, aunque estos países se encuentran en una posición geopolítica de alianza con EEUU, o buscan que esa alianza económica y política se sostenga con los cimbronazos del asenso de Donald Trump, el avance de un neo proteccionismo y la emergencia de una multipolaridad cada vez mas acentuada.
Se habla de la intención de colocar bases norteamericanas en Misiones (triple frontera), Jujuy, Neuquén y Ushuaia, que con Malvinas configurarían un perímetro completo. Por ahora son sólo declaraciones. Lo de Neuquén es un acuerdo de  la policía provincial, con cierta similitud al que el “Coqui” Capitanich quiso imponer en Chaco y el gobierno nacional no autorizo durante el kirchenrismo. Lo de Misiones suena exagerado ya que existe una base en Paraguay. Sin embargo nuevamente podemos pensar en los (sí efectivamente existentes) acuerdos con la DEA, o el área de seguridad del Comando sur, para “colaborar” con gendarmería o policía federal. Lo de Ushuaia es aun más difuso, en términos estratégicos se superpone con Malvinas. Puede ser parte del intento del gobierno de entregar la Antártida mediante la integración (más estrecha y extendida aún) de las potencias noratánticas al espacio geopolítico sur. Ya se estableció una colaboración con los ingleses en las bases argentinas del continente blanco. Pueden ser pensadas no como estrictamente bases militares, sino de vigilancia electrónica, de comunicaciones, aspectos logísticos. Lo cierto es que en las FFAA argentinas no ha habido ninguna información por parte del gobierno de algo que tenga que ver con al defensa y que implique fuerzas extranjeras. Pero dada la desatención del gobierno a estos aspectos, su desprecio a las FFAA y la concepción policial y/o transnacional de la defensa, que el macrismo avance en algún tipo de instalación de bases sin tomar en cuenta a los militares argentinos, podría ser. Lo que si existe es una cada vez más estrecha colaboración de las fuerzas dependientes del Ministerio de seguridad con las áreas del comando sur, la Guardia nacional de Georgia, más aún la DEA y en forma muy destacada Israel. Y esto va acompañado de presencia, materiales, entrenamiento, etc. Es claro que es una penetración por “líneas interiores” en la estrategia que si el gobierno prioriza, la seguridad.
En definitiva, lo que sí es efectiva (y debería ser denunciada con mas energía) es la potenciación y apoyo a, de la presencia británica, (económica y militar) y la intima colaboración en aspectos de seguridad y policiales entre la gendarmería, prefectura, policías y las áreas que atientes a esos temas de países como EEUU e Israel. De la mano de una clara profundización de la desatención de las FFAA y su intención de reducirlas a un respaldo para las fuerzas de seguridad.


Parte II
Que dicen las leyes “de la democracia”
En 1988 se aprobó la ley de defensa. Fue hacia el final del gobierno de Alfonsín, luego de años de debates infructuosos para plantear un régimen militar integral, nuevo y efectivo, que implicara reformas positivas a la defensa nacional. Definía que las FFAA estaban para repeler agresiones externas y separaba explícitamente lo ·”externo” de lo “interno” en lo que era claramente pensado en repudio a la DSN. Esta ley no se reglamentó hasta el ministerio de Nilda Garre, lo que implicaba que su vigencia era parcial.
Entre su normativa establecía en su Artículo 2° que “La Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo”. Pero en su Artículo 30 agregaba que “el Poder Ejecutivo, con aprobación previa del Congreso de la Nación, podrá declarar zona militar a los ámbitos que, por resultar de interés para la defensa nacional, deban ser sometidos a la custodia y protección militar”. Y señalaba que en caso de conflicto inmediato el poder ejecutivo podía realizar esto ad referéndum posterior del congreso. El Artículo 4 señalaba que “Para dilucidar las cuestiones atinentes a la Defensa Nacional, se deberá tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la Defensa Nacional de la Seguridad Interior. La Seguridad Interior será regida por una Ley Especial”. El Artículo 5 indicaba que la defensa nacional abarcaba especialmente los “espacios continentales, Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y demás espacios insulares, marítimos y aéreos de la República Argentina, así como el Sector Antártico Argentino”. Algo que se olvidó, o quizás sea por eso no se reglamentó la ley. La ley establecía además que participar de la defensa es una obligación de todos los ciudadanos y que “el sistema de defensa nacional” debía establecer hipótesis de conflicto y de guerra y preparar a las FFAA para ello. Otros “olvidos” más que sugestivos.
Por último el Artículo 31 indicaba que “como integrantes del Sistema de Defensa Nacional, la Prefectura Naval Argentina y la Gendarmería Nacional, desarrollarán (…) los medios humanos y materiales necesarios para el debido y permanente control y vigilancia de las fronteras, aguas jurisdiccionales de la Nación y custodia de objetivos estratégicos, así como para el cumplimiento de las demás funciones emergentes de esta Ley y otras disposiciones legales que se le apliquen. La Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina dependerán orgánica y funcionalmente del Ministro de Defensa, sin perjuicio de lo cual, el tiempo de guerra, sus medios humanos y materiales o parte de ellos, podrán ser asignados a los respectivos comandos estratégicos operacionales y comandos territoriales, según se derive del planeamiento correspondiente”. Como vemos la evolución del sistema de defensa y del de seguridad fueron colocando a estas fuerzas en una situación fáctica diferente.
Así vemos que la ley no definía nada acerca de que era la “seguridad interior”, salvo indica que era distinta a la “defensa nacional” como principio a definir a posteriori. Tampoco definía con precisión (si eso es posible) que era un “agresor externo” o que implicaba un riesgo para la nación. Tampoco se reglamentó, y es la reglamentación la que muchas veces precisa esas cosas en las leyes.
Un detalle más para encuadrar la situación legal actual. Cuando se sanciona la ley de defensa Gendarmería y Prefectura eran parte del Ministerio de defensa, como vimos. Y los objetivos estratégicos de esas fuerzas se desprendían de la ley de Defensa (por lo tanto determinados aspectos de la defensa, en el límite con la seguridad interior, eran su incumbencia). Sin embargo ambas fuerzas pasaron al ministerio del Interior y han ido adecuando su despliegue, capacitación y equipamiento de acuerdo a funciones de represión del delito en centros urbanos (a conflictos sociales). Hoy ambas fuerzas más la policía aeronáutica pertenecen al ministerio de seguridad. El kirchnerismo fue el gobierno que más utilizó a estas fuerzas para combatir el delito barrial y enfrentar conflictos sociales. El argumento era que son fuerzas menos contaminadas por la corrupción, más disciplinadas y profesionales, lo que es cierto. Y por ello fueron privilegiadas, con esa idea su presupuesto se multiplicó, lo que no impidió que el gobierno de Cristina tuviera que enfrentar un conflicto salarial con gendarmes, que en el gobierno se sintió como una rebelión. Y fue en ese momento que desde el gobierno se sondeó la posibilidad de utilizar al ejército para reprimir gendarmes o reemplazarlos en caso necesario; lo que en una reunión no difundida de generales se resolvió rechazar. Pero posible pedido que se encuentra en el marco de la ley de seguridad que veremos en seguida.
En 1991 se aprueba la ley de seguridad interior que tenía una serie de artículos específicos en los que se hababa del rol de las FFAA. Allí se señalaba que: “La presente ley establece las bases jurídicas, orgánicas y funcionales del sistema de planificación, coordinación, control y apoyo del esfuerzo nacional de policía tendiente a garantizar la seguridad interior”. Establece que el sistema de seguridad interior lo forman el Ministerio de defensa, el de interior, el de justicia, todas las policías, la gendarmería y la prefectura. En el 2010 el Ministerio del interior fue reemplazado por el de seguridad en las funciones que se  derivan de esta ley
El Articulo 10 legisla sobre la relación entre las instituciones de defensa nacional y seguridad interior al “(…) Establecer la coordinación necesaria con el Consejo de Defensa Nacional”. El Artículo 26 señala que el Consejo de Seguridad  “establecerá los contactos necesarios con el resto de los organismos nacionales y provinciales cuyos medios se prevea emplear en las operaciones de seguridad interior o situación de desastre según las normas que reglan la defensa civil”. Y el 27 precisa la participación de las FFAA, “En particular el Ministerio de Defensa dispondrá en caso de requerimiento del Comité de Crisis que las Fuerzas Armadas apoyen las operaciones de seguridad interior mediante la afectación a solicitud del mismo, de sus servicios de arsenales, intendencia, sanidad, veterinaria, construcciones y transporte, así como de elementos de ingenieros y comunicaciones, para lo cual se contará en forma permanente con un representante del Estado Mayor Conjunto en el Centro de Planeamiento y Control de la Subsecretaría de Seguridad Interior”. Siendo el artículo clave de toda la legislación en lo que hace a la participación de las FFAA en seguridad interior. Este artículo es bajo el cual las FFAA fueron desplegadas durante el kirchnerismo y hoy en el norte del país (Fortín 1 y 2, Escudo Norte, etc.).
Los Artículos 28, 29 y 30 establecen que “Todo atentado en tiempo de paz a la jurisdicción militar, independientemente de poner en forma primordial en peligro la aptitud defensiva de la Nación, constituye asimismo una vulneración a la seguridad interior” y que “En los casos previstos en el artículo 28 constituye una obligación primaria de la autoridad militar la preservación de la fuerza armada y el restablecimiento del orden dentro de la aludida jurisdicción, de conformidad con las disposiciones legales vigentes en la materia. Y el último “Para los supuestos del artículo 28, en cuanto a los aspectos relativos a la seguridad interior, el Consejo de Defensa Nacional creado por la ley 23.554 y el Consejo de Seguridad Interior establecerán la adecuada coordinación del apoyo que las fuerzas de seguridad y policiales pueden brindar en esas circunstancias en lo atinente a la preservación del orden en el ámbito territorial militar”. Todos artículos pensados en el enfrentamiento a un ataque a una unidad militar, y son consecuencia directa de la incursión del MTP al cuartel de La Tablada en 1989.
El titulo VI de la ley trata “Del empleo subsidiario de elementos de combate de las fuerzas armadas en operaciones de seguridad interior”. Señala que “las fuerzas armadas serán empleadas en el restablecimiento de la seguridad interior dentro del territorio nacional, en aquellos casos excepcionales en que el sistema de seguridad interior descrito en esta ley resulte insuficiente a criterio del Presidente de la Nación” y que  “el Presidente de la Nación, en uso de las atribuciones contenidas en el artículo 86, inciso 17 de la Constitución Nacional, dispondrá el empleo de elementos de combate de las fuerzas armadas para el restablecimiento de la normal situación de seguridad interior, previa declaración del estado de sitio”. Y agrega que todas las fuerzas se subordinaran a la autoridad militar designada por el presidente. Realmente muy amplio. Como vemos ninguna política resigna la utilización de la fuerza militar.
Estos artículos no aparecen en la ley de defensa de 1988, ni siquiera referencias a funciones de ese tipo. Aunque tampoco se niegan explícitamente, salvo por el concepto “agresión externa”. Pero sí son claves en 1991 en la ley de seguridad. Tampoco fueron reglamentados. Sin embargo, si lo ponemos en contexto más general, vemos que en 1991 ya esta claro el viraje estratégico de Argentina. Los Acuerdos de Madrid, la carencia de Hipótesis de conflicto nacionales externas, el consenso de Washington y las amenazas de “terrorismo” o “narcoterrorismo” como nuevos enemigos difusos y sin fronteras, aparecían a la luz. Esta combinación sumada a La Tablada y el estallido social de 1988/89, podían hacer sensible a la clase política, aggiornadaen integrada en masa a la globalización neoliberal, de la necesidad de nuevas funciones para las FFAA.
O sea la ley de seguridad no es contradictoria con la ley de defensa, pero si es ampliamente complementaria y amplía el rol de las FFAA, aunque no lo define suficientemente ya que este rol se debe deducir del tipo de “enemigo”, de las hipótesis de conflicto y de guerra. Lo que hace el actual gobierno es “definir un enemigo” y con él una “hipótesis de conflicto”, acorde a los intereses actuales de la integración subordinada al mundo globalizado en crisis. Por eso es tan endeble su postura.
La ministra Nilda Garre presentó el proyecto que reglamentaba la ley de defensa en el 2006 y fue aprobado. Es lo que se derogó Macri con la nueva reglamentación (no la ley sino la reglamentación). Garré definía con mayor precisión que era una agresión externa, circunscribiéndola a “actores estatales” en su artículo 1: “las Fuerzas Armadas, instrumento militar de la defensa nacional, serán empleadas ante agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otro Estado”. Eso fue definido así para reaccionar frente a la presión de los EEUU que señalaban en ese periodo con insistencia el tema del narcotráfico y el narcoterrorismo (categoría hoy desaparecida del lenguaje). En parte relacionado con la ofensiva contra las FARC y el intento de vincular las insurgencias al narcotráfico, pero también para involucrar a los ejércitos de la región en tareas útiles para la seguridad de los EEUU y sus problemas internos. Esta claro que en Argentina distaba mucho en ese entonces, y dista mucho hoy, de que cualquier organización delictiva pueda estar en condiciones de disputar territorio de forma que un ejército deba intervenir. Pero la reglamentación de Garré precisaba (por la negativa) la ley de defensa. O sea: “esto no se hace”, cosa que consideramos correcta, no hacer propias las hipótesis de conflicto de otros. Pero respecto a una cantidad de artículos de la ley, como las hipótesis de conflicto o la preparación de las FFAA para la defensa del Atlántico sur (que la ley señala como objetivo) nada.
En el decreto firmado este año 2018 por Macri se añadieron modificaciones en los artículos 1º, 3º y el 24º del decreto de Garré. En su artículo 1º, el nuevo decreto conserva el objetivo planteado para las FFAA, en ser “empleadas en forma disuasiva o efectiva ante agresiones de origen externo”, pero agrega que también “ante cualquier otra forma de agresión externa que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas”, dando pie a nuevas interpretaciones (pero señalamos que algo similar estaba en la ley de defensa de 1988). En el artículo 3º  a la formulación anterior “Operaciones en Defensa de los intereses vitales de la Nación”, se agregan “Operaciones dispuestas en el Marco de la ONU u otros organismos internacionales” y “operaciones encuadradas en la ley 24059” de seguridad que como vimos tiene una gran cantidad de artículos destinados a disponer a las FFAA en esa cuestión. Mas adelante, señala el actual decreto, que se fijará la integración operativa con las fuerzas de seguridad como indica la ley de seguridad. Como vemos es una interpretación que abre ampliamente las posibilidades de trabajo en seguridad para las FFAA, uno de los objetivos del gobierno. Se inserta el artículo 24 bis, el cual aclara que el Sistema de Defensa Nacional “ejercerá la custodia de objetivos estratégicos”, lo que era una de las atribuciones orgánicas de la Gendarmería que era parte del sistema de defensa nacional en 1988, pero que fue emigrada al de seguridad, aunque mantuvo esas atribuciones en la frontera entre seguridad y defensa. .
A diferencia de muchos países, Argentina dispone de dos fuerzas (tres con la policía aeronáutica) que se encuentran ubicadas en una zona de conflictos que están “por arriba” de los delitos comunes y “por debajo” de la guerra (narcotráfico, contrabando, protección de fronteras, ríos y mares, grandes instalaciones, o lugares sensibles, además de complementar al ejército cuando éste las requiera). O sea la Gendarmería y la Prefectura son fuerzas militarizadas que cumplen funciones que en otros pases cumplen las FFAA, permitiendo la profesionalización de éstas en aspectos específicos de la defensa nacional, y liberando a las policías del enfrentamiento con organizaciones delictivas de envergadura, de gran despliegue territorial y/o armado. Estas fuerzas en la última década multiplicaron sus efectivos, equipamiento y entrenamiento (la gendarmería tiene hoy 80700 efectivos y la prefectura 45900, frente a 51000 del ejército, 18400 de la armada y 13800 de la fuerza aérea). A su vez fueron desplazadas del área de defensa hacia la de seguridad, saturando los barrios populares y los conflictos sociales y huelgas (cosa que no pareciera ser una tarea destinada a combatir grandes organizaciones complejas del delito, o un tema de seguridad nacional).
El debate
Las estadísticas señalan que Argentina es uno de los países donde la violencia es mas baja en el continente. Es donde el narcotráfico, en términos de grandes organizaciones armadas, no es un problema de seguridad nacional. Donde no hay amenazas de bandas lo suficientemente armadas y organizadas para que impliquen un riesgo a la soberanía del Estado en ninguna parte del territorio (salvo que consideremos al PRO una banda de CEOs de ese tipo, o a las transnacionales, pero estas serian una invasión extranjera, etc. lo que sería una hipótesis de conflicto real a desarrollar por un gobierno popular).
También es evidente que la implicancia de las FFAA en la lucha contra la delincuencia se dio en America Latina en países donde el nivel de violencia, organización y armamento de las bandas de diverso tipo eran un “doble poder” en determinados territorios. México y Colombia son los paradigmas. Brasil ya con el gobierno de Lula las FFAA eran claves en la toma de favelas. Y es estadísticamente cierto que la respuesta armada por parte del ejército en esos países no disminuyó la violencia, aunque haya permitido “conquistar” temporalmente territorios perdidos, es más el caso de México se vivió una explosión de criminalidad. 
Por otra parte es claro que desarrollar una doctrina, una organización y un equipamiento de las FFAA para este tipo de tareas: represión de delitos, implica un cambio integral y un abandono estratégico hasta en el discurso de todo lo que tenga que ver con la defensa nacional. Más aún para un país como la Argentina donde Gendarmería, Prefectura y policía aeronáutica han cumplido esas labores.
Por otro lado también es cierto que “la democracia” (entre comillas porque no es correcto denigrar tal concepto), o la elite política pos dictadura, nunca quiso hacer nada útil con las FFAA. El abandono de hipótesis de conflicto por “capacidades operativas” (eufemismo para evitar hablar de conflictos reales o hipotéticos), el desfinanciamiento extremo, la ausencia de objetivos por parte de todos los gobiernos, abona el terreno para los que quieren transformar a las FFAA en una gendarmería reforzada, a pesar de que tanto la constitución nacional como la ley de defensa señalan con claridad al menos un conflicto evidente, dándole a las FFAA un rol y señalando que los gobiernos debe determinar como realizarlo.
Bueno, lo cierto es que con el nuevo avance en la decisión de implicar a las FFAA en la “represión de delitos complejos” no parece que cambie demasiado el camino emprendido hace tiempo, salvo por una nueva degradación de la defensa. Ni tampoco ponga en riesgo a huelguistas, más de lo que puedan ya estarlo frente a decenas de miles de gendarmes y prefectos, más cientos de miles de policías usados para esos fines. El objetivo es otro, es el opuesto, en parte. Es que no haya FFAA, no que las FFAA repriman huelgas. Es cumplir con las indicaciones del FMI, el BM, Inglaterra en los acuerdos de Madrid y los EEUU. Los países como los nuestros, destinados a ser saqueados no deben tener FFAA que les hagan creer que se pueden defender, ni gastar plata en ellas cuando esa plata debe ir a otros fines. Es organizar las fuerzas del estado de acuerdo a las hipótesis de conflicto de otros.
Fíjense ustedes, ya durante el kirchnerismo se colocó a las Fuerza Aérea en apoyo de operaciones para cubrir la frontera norte y se aumentó notablemente el presupuesto de inteligencia, mientras disminuía el presupuesto de defensa; y no cambió demasiado. En ese contexto la FA (implicada en los operativos con gendarmería) no tuvo ni tiene la capacidad de poner en práctica la famosa “ley de derribo” (por otra parte nunca aprobada). En setiembre del 2013 los diarios informaban el debate existente en la parlamento cuando diputados opositores denunciaban que el gobierno habían asignado unos 4500 hombres del ejercito a reemplazar a los gendarmes que se estaban desplazaron a los centros urbanos. Tanto el Ministro Agustín Rossi como la presidente Cristina Fernández defendían esta acción. Señalaba Cristina que “no tiene mucho sentido tener allí regimientos en pleno centro de nuestras ciudades y tener nuestras fronteras que sean verdaderos coladores. Entonces parece que, allí, las Fuerzas Armadas pueden cumplir un rol más que importante en colaboración directa con nuestras fuerzas de seguridad”.
Por otro lado, sorprende sin dudas ciertos olvidos recurrentes, que cuando se habló de que una “hipótesis de conflicto” posible (y lógica podríamos pensar con solo observar el devenir de los conflictos mundiales de las últimas décadas) fue de las que se podrían abrir de la defensa de los recursos naturales (digamos: petróleo, minerales, gas, pesca, etc.) y por que no, deuda externa también (¿acaso fue casualidad que un ignoto juez de un país de la Commonwhealt “decidiera” incautar una fragata escuela de la armada?). Siempre todos se “olvidan” de Malvinas donde una base militar equipada para la guerra con nuestro país es una permanente amenaza y reaseguro de que nuestros reclamos caerán siempre en saco roto, como de todo el Atlántico Sur y la Antártida, pesca y petróleo. Pero, además, ¿cómo puede ser una hipótesis de conflicto los recursos naturales si la estrategia de desarrollo económico de todos los gobiernos ha sido negociarlos al extranjero? a lo sumo cobrar una tajada más o nada suculenta.
Lo cierto es que la transformación de las FFAA en un nuevo tipo de fuerza militar, tipo una “guardia nacional”, es el objetivo del actual gobierno para darle una utilidad a una parte de los efectivos que queden dentro de esas fuerzas. Va de la mano de las nuevas hipótesis de conflicto y de la posibilidad de desplegar efectivos subsidiariamente en intervenciones a países indóciles. Son los problemas ajenos, hipótesis de conflicto o de seguridad de otros intereses, países del norte, corporaciones etc. no los nuestros. Y van de la mano de los programas de ayuda, de colaboración, de seguridad, de adquisición de tecnología y armamentos, y de las (no concretadas) instalación de bases en el continente con presencia efectivos estadounidenses.
Es una aspiración a un cambio, quizás tan profunda como fue la formación del ejército nacional o las reformas del general Richieri. Es el punto final de un camino iniciado con la derrota de Malvinas y consolidado con los Acuerdos de Madrid. Una nueva etapa, pero que coronará la idea de que no podemos, o no debemos, o no necesitamos unas FFAA para enfrentar militarmente a enemigos o amenazas a la nación. Será un nuevo paso atrás en el ejercicio de nuestra soberanía. Una derrota para los que creemos que deberíamos tener la capacidad militar necesaria de hacer efectivas nuestras ideas de soberanía en algún momento de nuestro futuro cercano, y que eso sigue siendo un objetivo trascendente.
Pero es necesario indicar que las corrientes de ideas que a lo largo de estos años sólo hablan de FFAA para señalar que es lo que no deben hacer, lo que hicieron mal y los límites a ponerles, o lo malo que puede significar comprar esto u hacer lo otro, son tan cómplices de éste paso que ahora denuncian como los que lo llevan adelante. Lo son porque como decíamos en el título de esta nota “La defensa como la naturaleza le tiene horror al vacío”. Y la defensa es una de las atribuciones básicas de una comunidad, al menos hasta que el mundo entero sea una sola comunidad. Por eso al carecer de propuestas positivas: queremos tal tipo de FFAA, vamos a implementar tales tareas y tal equipamiento, con tales roles, para resolver tales conflictos. Al carecer de ésto el “progresismo” deja un espacio vacío. Lo sorprendente es que desde un punto de vista antiimperialista los conflictos de este mundo contemporáneo son claros, su implicancia militar también, y mas claro es aún la existencia de un conflicto con Inglaterra, en todo el Atlántico sur, y de hipótesis reales sobre recursos si es que éstos se desean recuperar o al menos controlar. Como tampoco podemos estar seguros de la estabilidad de nuestra propia región y de la no existencia de conflictos futuros en los que haya que intervenir con más que declaraciones diplomáticas de buenas intenciones. O sea no es progresista no tener FFAA. Pero, como eso no es posible por más que lo sueñen los líberals y los radicals, lo que sucede es que sólo se debaten propuestas de “derecha” proimperialistas. Son propuestas que ocupan un vacío.


Parte III
Para concluir, algunas apreciaciones al vuelo
Saliendo un poco de la lógica seguida en este artículo, pero para completarla no para contradecirla, es bueno tener en cuenta una cosa. El Estado, si bien no es un aparato monolítico de represión y de dominación de una clase, si es un aparato que reproduce las relaciones sociales dominantes en una etapa histórica. No es ajeno ni esta por afuera de las clases y de la historia. El Estado es un aparato en el cual penetra la lucha de clases, penetra (y representa más o menos) las relaciones de fuerzas en una etapa, que son reflejadas con sus leyes, y los avances y retrocesos en la legislación, en la economía, etc. Como aparato dispone de una serie de instituciones que son expresión de él, de su capacidad de hacer efectiva la “soberanía”, la “ley y el orden”, la economía, la convivencia bajo determinadas reglas: la justicia, el ejército, la policía, la burocracia y no esta demás agregar, los políticos especializados (que viven de ser políticos y de estar en funciones en el Estado). Las crisis de hegemonía se expresan en contradicciones en ese aparato, ciertamente, pero también en el hecho que la fracción de la elite política que encabeza el aparato hará uso de él si se siente amenazada y cree tener la fuerza y legitimidad suficiente: esto significa que la clase dominante, o la expresión de ésta que esté en el Estado, intentará hacer uso de la fuerza para sostenerse y sostener su modelo social. Por eso discutir si “los militares” serán usados para la “la represión” es erróneo. Esa será siempre la intención de cualquier grupo social amenazado en su dominio, será su intención usar la fuerza del Estado para establecer su modelo. Lo que hay que discutir es, el tipo de Estado, los objetivos y la ideología que impera en las fuerzas del estado. Y esta es la expresión de una relación de fuerzas y de una lucha por la orientación de la política general. Lo que hay que discutir, en definitiva, es el poder a los que tienen el poder.
Se debe definir una agenda de defensa, la pelea actual contra esta reglamentación “liquidacionista” no hace a la agenda de defensa argentina, sino a la agenda de defensa de otros, en este caso de los EEUU, Inglaterra y su aliado Israel. Hay que definir que queremos de las FFAA en positivo y eso implica proponer un nivel presupuestario acorde para un equipamiento que cumpla con las leyes (o con la interpretación posible que el campo del pueblo puede hacer del texto de las leyes). Cubrir todo el territorio y especialmente el mar hasta la Antártida, desarrollar industrias de base y específicas y buscar aliados acordes a nuestras hipótesis de conflicto, empezando por continuar y profundizar el esquema de defensa común de America del Sur. Un equipamiento militar disuasivo frente a la base militar británica y cualquier amenaza que abarca lo económico y lo militar.
Recientemente un nuevo problema de soberanía se incorporó. A gusto de las grandes transnacionales y de las potencias que requieren nuestra riqueza de la tierra, Dreyfus, Monsanto, etc., se avanzó en la transnacionalización de la hidrovía, colocando su cabecera en Montevideo. El 60% del grano del mundo pasaría por ahí, es un tema central de soberanía. Desde Mato Grosso, Paraguay, sur de Brasil, Uruguay y toda Argentina se manejarán desde Montevideo, pesando como puerto “satélite” fácilmente controlable y muy estable (una neocolonia). Eso es una potencial amenaza de intervención de potencias extranjeras y rompe con la geopolítica sudamericana.
Para pensar estos temas hay que separar defensa de DDHH. Es correcta la construcción civil de la defensa, `pero eso ha ido de la mano del desmantelamiento de las FFAA. Nos preguntamos ¿DDHH no es una concepción transversal a todas las políticas, y aun mas que a “defensa” a salud, vivienda, trabajo, o seguridad? Por eso no nos sorprende que las recomendaciones del FMI y BM sean disminuir el presupuesto de defensa, y así se llegó a un nivel menor al 1%. El más bajo de America latina y entre los más bajos del mundo. Las FFAA son la última ratio del Estado para hacer efectivas sus políticas.
Decimos que el mar argentino esta saqueado y ocupado por otros no solo, ni inicialmente por la ausencia de marina de guerra. Sino primero por la ausencia de flota pesquera, flota mercante, trabajo argentino, población, Industrias relacionadas, y por sobre eso una fuerza armada que sea el paraguas y reaseguro.
Por último, vale la aclaración, no hay dudas desde sus inicios que era lo que este gobierno quería hacer con las FFAA. No era principalmente “liberar genocidas”, ni darles privilegios (si eso no le implicaba gastos quizás lo hacia). Eso esta claro con este proyecto de achicamiento de infraestructura, la venta de campos, cuarteles, etc. hacer negocios con las propiedades del as FFAA (ojo, ya con el kirchnerismo se pusieron a producir soja en campos de las FFAA). Por el contrario este gobierno desea deshacerse de esa carga presupuestaria y transformarlas en una “guardia nacional”. Es la conclusión clara en el marco de sus políticas generales y sus alineamientos geopolíticos (aunque esa palabra le queda grande). Es como sorprenderse que terminaran recurriendo al FMI, era el destino obligado de sus políticas.

***

Hace unos años, viví una experiencia personal. Estaba entrenando en un parque, había al lado otro hombre con una mujer, ambos jóvenes, pero no demasiado. La mujer le realizaba preguntas, como de un examen. Eran preguntas relacionadas con intervención en un conflicto urbano de envergadura. Las respuestas de este hombre eran precisas, acertadas, moderadas, respetuosos de las personas en conflicto. Mientras me ejercitaba, seguía preguntado la mujer y el hombre respondiendo, el tipo de despliegue militar, la utilización de las armas letales y no letales, su ubicación, como desplegar los grupos de choque y los de reserva, etc. Me llamó la atención. Era un hombre joven de una buena educación, en apariencia. De aspecto distinguido. Al menos de clase media bien formada y estado físico excelente. O sea un típico oficial del ejército argentino. Pero me sorprendió lo que era evidentemente el estudio para rendir un examen. Entonces me acerque y pregunte, – “¿De que fuerza sos? ¿Gendarmería?”. En seguida y sin prevenciones me respondió – “no, soy el teniente tal del ejército argentino ¿vos de que fuerza sos?”, Me reí para dentro Jaja dado mi aspecto y estado físico por ahí pasaba por camarada. – “No de ninguna” (por ahora pensé). Le dije – “¡Ha! ¡Militar! me sorprendió porque estudiabas temas relacionados con la seguridad?!”.-  “Si claro” me dijo – “es que me voy para Haití”.- Bueno contesté – “se compasivo con esa gente, ténganle paciencia que la están pasando muy mal”.- “claro, no se preocupe señor, vamos para ayudar”.
Bueno esta anécdota es entorno al 2010.  Para el 2013 unos 8000 hombres del ejército argentino estaban entrenados en funciones de seguridad en gran escala a través de misiones de paz. Esto no pretende ser una crítica al rol del ejército Argentino en Haití, ni a la misión en Haití, ni en ningún lado, ni una denuncia, ni que piense que esas funciones se pueden llegar a repetir aquí, ni nada. Sino un señalamiento de cuales son las únicas funciones que un oficial realizó desde los 90 en algún despliegue militar concreto.

1-Cuando se rastrea en la Revista militar, se pueden encontrar una presencia importante de artículos donde la cuestión de la defensa es encarada desde el desarrollo económico pensado como capaz de sostener una nación en  guerra bloqueada.
2-El discurso de Perón en la inauguración de la Cátedra de Defensa nacional en la UNLP en 1944, es un compendio criollo de esa doctrina. Aunque también se nota en su discurso la idea de “guerra total” de Ludendorff y la idea de que fue el frente interno la clave de la derrota alemana y el derrumbamiento de Rusia. Pero es en torno a Colmar Von der Goltz que Perón articula sus ideas, donde se encuentran las fuentes, los conceptos básicos de sus propuestas.
3-Son muchos los escritos, propuestas y acciones dentro de las FFAA en este sentido. Del mencionado Uriburu se puede leer El Plan Europa, un proyecto de liberación nacional. Pero el General Guglialmelli, en suRevista Estrategia expresa ideas similares y políticamente más estructuradas.
4-La evolución del presupuesto militar es aproximadamente esta. Durante el “proceso” un 3,5% (cifra notoriamente elevada) pero debe tenerse en cuenta que fue justificado, primero con el despliegue de la “lucha contra la subversión” después por el conflicto (casi guerra) con Chile y por último la guerra de Malvinas. Con Alfonsín el presupuesto disminuyó al 2,5% (se mantuvo alto). Fue con el menemismo que se derrumbó al 1% una cifra muy baja, más que el término medio de países como el nuestro. Y con el kirchnerismo toco el piso del 0,75% una cifra irrisoria. Aunque hay que tener en cuenta cuanto este presupuesto significa en relación al tamaño del PBI y si las FFAA reciben ingresos de otras vías.
5-Realismo Periférico, es la doctrina geopolítica que dice que las naciones débiles (Argentina es considerada débil) deben evitar disputar a las naciones fuertes. Deben alinearse con la hegemonía, buscando negociar en su interior lo posible. Que mediante este método se conseguirán beneficios económicos más fáciles que con proyectos geopolíticos que implique confrontar. Para conocer a uno de sus más audaces propugnadores se puede leer a Carlos Escudé.
6-Nuevamente sin nos referimos a las revistas de los militares veremos que cuentan con numerosos artículos donde esta claro que la cuestión para un país como Argentina es que “defensa”, desarrollo industrial e independencia van de la mano.
7-En general se usa la categoría “progresistas” para hablar de liberales de centroizquierda, culturalistas, o posmodernos, populistas posmodernos, amantes de luchas mínimas y de sector, creedores que el discurso hace la realidad o globalizadores de izquierda, etc. Sin embargo es un error. Ya que señalar despectivamente como “progres” a estas corrientes les otorga, justamente, la idea de “progresistas” (algo bueno) cuando son parte del sistema que se combate en una posición liberal. Creemos que les caben las categorías Norteamérica de líberals y a su extremos rádicals.
8-La DEA opera en Misiones, en Neuquén el gobierno provincial le compró la policía de Neuquén una serie de instalaciones, en Jujuy existe entrenamiento, charlas, asesoramiento a fuerzas de seguridad, pero las bases extranjeras no existen aún. Las denunciadas son las del ejército argentino que están desde el kirchenrismo y el operativo “Escudo Norte”.  En Tierra del Fuego la cuestión esta en discusión y se articula con la nefasta política hacia la Antártida, que ya dio pasos pero en dirección a la “colaboración” de los ingleses (no norteamericanos) en nuestras bases.
9-http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/20000-24999/20988/texact.htm.
10-Se pueden leer numerosos trabajos al respecto propuestas de reforma militar desee varios grupos, entre ellos el encabezado por Horacio Ballester inspirados en el modelo yugoeslavo.
11-Las primeras guerrillas argentinas. Uturuncos y EGP, fueron desarticuladas por Gendarmería. Por otra parte la intervención de Gendarmería en la “recuperación” de ciudades tomadas por manifestantes en protestas sociales sucedió reiteradas veces, como por ejemplo en le Santiagazo de 1993.
12-http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/458/texact.htm.
13-Artículo 31 y 32.
14-Recordemos que desde sectores reaccionarios y los medios de comunicación se tiró el globo de ensayo de la presencia de las FARC en Salta como para controlar un corredor narco a partir de los piqueteros de Tartagal y General Mosconi. Evidentemente tamaño disparate no cuajo en las FFAA o de SS. Pero el hecho de que se haya intentado difundir en el marco del inicio de la ofensiva continental contra las FARC y el plan Colombia, no nos debe llamar la atención.
15- Para el 2014 las tasas eran las siguienteshttps://blogs.worldbank.org/opendata/es/america-latina-cuenta-con-las-tasa-de-homicidio-mas-alta-del-mundo. Y siguieron descendiendo hasta el 5,2 en el 2017.
16-https://www.lanacion.com.ar/1615218-criticas-porque-500-gendarmes-son-llevados-al-conurbano
17-Esta categoría también tiene diferentes implicancias prácticas. No es lo mismo la guardia nacional norteamericana, que la argentina del siglo XIX, o las guardias nacionales centroamericanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario