Guillermo Martín Caviasca
Por una política nacional de
los oprimidos
Cómo desarrollar
una política nacional que vaya más allá de las reivindicaciones de clase o
sectoriales ha sido, desde los inicios de la sociedad capitalista moderna, un
debate central para los oprimidos. A partir del surgimiento de los estados
modernos y, específicamente, desde la consolidación de la burguesía como clase
dominante, el nacionalismo apareció como una herramienta ideológica tendiente a
diluir los intereses de la clase trabajadora en aras del fortalecimiento del Estado
con el reconocimiento implícito de las relaciones de poder. De esta forma los
movimientos de las clases oprimidas y, específicamente, los movimientos de
izquierda, sustentados en la clase obrera, nacieron a la vida política con un
rechazo al discurso, mitos, educación nacional y patriótica que emanaba desde
las instituciones: se concebía a la nación como una construcción artificial.